"Me encanta ser el pistolero del equipo"
El brasileño, junto con el italiano Maresca, se ha destapado como goleador. Ya suma dos tantos en la Liga y su fútbol va creciendo con el paso de los partidos. "Espero que este año sea el de mi confirmación", aventura.

¿También se ha sumado a la moda de ser original en la celebración de los goles?
Bueno, me gusta sacar las pistolas cuando marco un gol. Me encanta ser el pistolero del equipo. Es bonito.
Es curioso, junto con Maresca, es el segundo máximo goleador. ¿No me diga que tiene una cifra en mente?
El año pasado hice tres goles. Esta temporada ya llevo dos. Por la posición que ocupo, siempre tendré ocasiones. Pero mi misión es dar pases. Yo cambiaría una asistencia por un gol. Lo único que importa es que gane el equipo.
De momento, están salvando la papeleta los centrocampistas. ¿Por qué esos problemas de los delanteros para hacer goles?
De verdad, no creo que exista ese problema. A veces, los delanteros colaboran directamente en crear jugadas para que otros compañeros las definan. Por ejemplo, Luis Fabiano me ayudó mucho con un bloqueo en mi gol. Además, da igual quien lo consiga. Lo importante es que lleguen los tantos y que el equipo gane. Cuando uno gana, lo hace todo el equipo.
Entonces, ¿simplemente es algo pasajero?
Claro que sí. El verdadero problema sería que el equipo no creara ocasiones. Pero estamos teniendo siete u ocho clarísimas por partido. Los goles llegarán, seguro. Sólo hay que tener un poco más de tranquilidad a la hora de definir nuestras llegadas a la portería contraria.
Usted conoce muy bien a Luis Fabiano. En Brasil aseguran que es muy bueno. ¿Es así? ¿Lo ha seguido?
Lo he visto jugar mucho en Brasil y es un delantero maravilloso. En nuestra tierra hacía muchísimos goles. Es muy bueno y seguro que las cosas terminarán saliéndole bien.
¿Lo ve preocupado?
Se siente muy a gusto y cómodo con lo que hace en el equipo. Está haciendo lo que más le gusta, que es regatear y colaborar activamente en las jugadas. Es muy bueno, de verdad. Estoy convencido de que va a hacer muchos goles y que triunfará en el Sevilla.
¿Puede influir en esta psicosis la sombra de Baptista?
Ya hay que olvidarse de él. Nos ayudó mucho, pero no está aquí. Los delanteros que hay en el equipo tienen cualidades suficientes.
¿Sabe que había dejado por mentiroso a todos los que elogiamos su juego durante el pasado verano?
Sí, sí, lo siento... (sonríe). Hice una buena pretemporada, pero no comencé bien la Liga. Tuve una lesión que me perjudicó bastante. Me costó recuperar la forma. Ahora, he perdido dos kilos de peso, estoy rápido y con explosividad. La confianza me ayuda a intentar los regates.
En el tiempo que tuvo el año pasado, amagó con garantías. La gente espera su explosión esta temporada. ¿LLegará?
Después de una fase irregular, las cosas empiezan a salirme bien. Haré lo que pueda por confirmar mi fútbol en la Liga española. Hay que trabajar mucho, pero sin ansiedad.
¿No cree que le falta rematar las faenas con la elección de buenos centros?
Sí, estoy de acuerdo. Aún tengo que arreglar algunas cosas de mi juego. Debo pararme más y mirar la situación de mis compañeros. Tengo que pensar un poco más en el último pase. Debo estar más acertado en el final de las jugadas. Pero eso se puede entrenar. Con un poquito más de tranquilidad, seguro que le saco más rendimiento a mis acciones.
¿Ha influido mucho en su juego el cambio de entrenador que ha habido?
Prácticamente, el nuevo entrenador me pide lo mismo que Caparrós. Juande me da tranquilidad para hacer lo que quiera del centro del campo hacia adelante. Eso sí, me pide que colabore en las tareas defensivas. Pero, a la hora de atacar, no me pone problemas.
El año pasado parecía algo desbordado por la rapidez del fútbol español. Incluso, le vimos demasiado acelerado. ¿Le ha cogido el truco?
Creo que he conseguido una buena adaptación. Siempre me ha gustado el fútbol español, por lo que en este tema no tendré ningún problema.
El equipo parece que también empieza a cogerle el ritmo a la competición. ¿Demasiadas dudas en el inicio del campeonato?
Hubo mucha ansiedad por querer hacer las cosas bien. Teníamos ocasiones y las íbamos fallando una tras otra. Eso nos puso algo nerviosos y provocó que la afición se impacientara en algunos encuentros como ante el Espanyol. Estamos todos más tranquilos y así hay que mantenerse. Hay que ir con calma. Pierdes dos partidos y todo el mundo olvida lo que has hecho.
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Suerte.
Esto es muy largo...



