Cruce de aviones en el clásico del Bernabéu
El Real Madrid y el Valencia están al alza. Vuelven Guti y Ayala.

Personalmente, fijé en estas fechas la resolución de mis dudas. Porque las tengo, lo admito. Pese al liderato y las victorias consecutivas, que ya son seis. Dudas antiguas, que nada tienen que ver con las bajas ni se alimentan de ellas. Me dije y me digo: entre la visita al Calderón y el recibimiento al Barça descubriremos la verdadera medida del Madrid; sólo después de ese viaje conoceremos su longitud de onda.
Sin embargo, cumplida la primera etapa, con rotunda victoria ante el Atlético, sigo sin despejar incertidumbres. Tal vez porque temo que ese gol tempranero (penalti y expulsión) pudo condicionar la prueba o porque me cuesta creer en un sistema que veo más sustentado en el talento espontáneo que en el engranaje.
Por eso espero con tanto interés al Valencia, porque intuyo que frente a un equipo así, tan sólido, será imposible que una mota de polvo eche al traste el experimento. Si es así, si ningún árbitro se nos cruza ante la lente del microscopio, hoy se podrán sacar conclusiones; hoy veremos el futuro.
Enfoco al Real Madrid, pero si iluminara al Valencia la exposición sería parecida. También es un gran equipo por definir, pero su ventaja es que, a diferencia del Madrid, conoce la fórmula del éxito y posee los ingredientes. Sólo le falta calor. En eso trabaja Quique. En un club como el Valencia se necesita un entrenador tanto de entornos como de jugadores.
En el once del Valencia no se atisba debilidad. La muestra es que no se echa de menos ni a Kluivert ni a Mista. Villa hermosea el ataque y el resto son un perfil imponente sino fuera porque variaciones de ese equipo han naufragado en el Bernabéu (seis años sin ganar aquí). Por cierto, Quique no ha ganado ninguna de sus diez visitas a Chamartín, ni como jugador (9) ni como técnico del Getafe.
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En el Madrid habrá novedades obligadas, pero son sugerentes. La ausencia de Ronaldo y Baptista deja a Raúl y Robinho como delanteros, lo que resta contundencia, pero debería aportar audacia. Guti recupera la titularidad. Magnífica noticia para el juego de creación. Tanto como que en el bando contrario se confirme la de Aimar.
Desde el fichaje de Mijatovic, la historia de ambos clubes se enreda ásperamente hasta el punto de que es difícil encontrar protagonista sin vinculación con su oponente, algunas relaciones conocidas (Cañizares, Ayala, Mista...) y otras no tanto: hace un tiempo Ronie recomendó fichar a Vicente y hace sólo una temporada el Madrid acumuló vídeos de Villa; y Mestalla rondó a Figo. Hay partidos en los que todo, hasta la lluvia, es un aliciente. Éste es uno.



