El Éibar le cierra la boca a Piterman en un solo minuto
El Alavés no ganó "al trote", como dijo el ucranio.


Por la boca muere el pez y el que picó el anzuelo ayer en Éibar fue el presidente del Alavés, Dimitri Piterman. Todavía resonaban en Ipurua sus insinuaciones de que el Alavés se iba a clasificar "al trote", cuando Arriaga, en el primer minuto de juego, tapó sus bravuconadas con un gol. Y eso que para entonces el Éibar ya había avisado con otra aproximación por la banda zurda. No se puede despreciar a nadie, menos al Éibar, y todavía menos cuando juega en Ipurua. Un campo con unas dimensiones y unos condicionantes muy particulares que hay que saber manejar en noches coperas como la de ayer.
El Éibar comenzó mucho más enchufado que el Alavés y, a la postre, acabó siendo el primer equipo que elimina a un Primera en la competición del K.O. Los hombres de Cos lo intentaron a base de pundonor y buen trato del balón, pero no fue suficiente.
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La principal ocasión llegó en las botas de Pellegrino, que envió un balón bombeado al larguero en el minuto 80. En la jugada posterior Antchouet empaló una volea que sacó bajo palos César. El Éibar acabó pidiendo la hora, pero demostró tener más pundonor y gran capacidad para administrar la renta obtenida en el primer minuto. Piterman aseguró antes del partido que si caía eliminado el malestar le duraría "ocho horas". Hoy se levantará tranquilo, ya que lo suyo es la Liga, pero ayer la pifió.
El Éibar, que también está centrado en el torneo de la regularidad, espera ahora un cruce benévolo o un enfrentamiento ante un rival directo que le haga vivir noches de gloria como la de ayer.



