El Chelsea es una fiera
Los ingleses machacaron a un Betis digno y fallón


El Betis pagó un precio demasiado alto en Stamford Brigde. No ya por el hecho de que el impresionante Chelsea del prepotente, pero genial, José Mourinho hiciese anoche un verdadero canto a la efectividad, que no al virtuosismo; a la eficacia, que no al espectáculo y a la puntería, que no al arte por el arte. El pato pagado por los verdiblancos fue mucho más allá del festival de estos supermillonarios azulones del no menos ricachón Roman Abramovich. Óscar López y Miguel Ángel se retiraron lesionados. Y eso sí que es inquietante para un Serra que no quiere complicaciones en el Campeonato doméstico, que es el que te da los garbanzos, aunque la Champions te dé prestigio e incluso dinero. A pesar del revolcón en cuestión, el Betis debe tener la tranquilidad de conciencia de haber hecho todo lo posible y que, en los primeros 23 minutos, fue capaz de bailar, en este barrio pijo londinense, todo un Danubio Azul jugando con la misma concentración, seriedad y mentalidad de Bruselas, la misma que dio a conocer al EuroBetis allende los Pirineos.
Pero Mourinho, con quien Serra Ferrer coincidió en Barcelona durante las épocas de Robson y Van Gaal, no se ha limitado a convivir con cuatro figuritas. Ha hecho un equipo que juega de memoria y que, empero, sabe aprovechar las debilidades del rival por pequeñas que sean. Debilidades que mataron al Betis. De un estúpido balón que Varela regaló a Essien vino el primer gol de Drogba. Los verdiblancos, que habían 'acongojado' a los campeones ingleses, no se desanimaron y siguieron creando problemas. Ni que decir tiene que no faltó la clásica entradita de Asier Del Horno sobre Joaquín, reglamentariamente ignorada por el árbitro de turno.
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Pero en fin. Cuando el 1-0 era un resultado injusto para los méritos béticos, llegó la jugada clave. Una falta facilonamente sacada por Lampard, la bloca Doblas por alto. Hasta ahí, todo bien. Inexplicablemente a 'Toni D' se le escapó el balón que le quedó muerto a Carvalho quien, raudo y veloz, lo incrustó en la red. Era injustísimo. Un primer tiempo de 1-1 como mínimo, terninó
terminó con 2-0. El Betis jugaba como nunca y el Chelsea ganaba como siempre. La segunda parte, más de lo mismo. La 'máquina blue', con fútbol de pizarra, de laboratorio, de probeta, pero más efectivo que un control de alcoholemia, agrandó diferencias practicando su jugada favorita; el contragolpe letal, impecable e implacable. 4-0 final. Excesivo. El Betis fue un rival digno, pero este Chelsea es una máquina total. Letal. Y engrasada para ganarlo todo si nadie en Europa lo impide.



