Víctor Espárrago

"Me dicen por la calle, 'pisha', qué grande eres"

El domingo dirigirá su partido número 300 como entrenador de Primera. Ésta es una cifra alcanzada a lo largo de la historia por muy pocos privilegiados como Luis, Toshack, Ricardo Zamora, Di Stéfano, Cruyff...

<b>EFEMÉRIDE ESPECIAL. </b>El técnico  disfrutó hablando de fútbol.
Carlos Cariño
Jefe de Sección de As en Málaga.
En As desde 2004. Desde 2009 responsable de Málaga. Contador de cosas. Todo pasa en la Costa del Sol. Le gusta ampliar horizontes y Andalucía es rica en acontecimientos.
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¿Qué supone para usted alcanzar esta cifra tan importante?

Es importante que estemos para contarlo.

Esa cifra la han alcanzado sólo personas ilustres como Luis Aragonés, Miguel Muñoz, Toshack...

Recuerdo que en mi época del Valencia estaba cerca de los registros de Luis y de Toshack. Íbamos parejos. Pero luego tuve ese parón de seis años, y me quedé atrás. En aquel entonces, por el 90 y 91, estaba equilibrado con ellos en la Liga española.

¿Recuerda su primer partido?

Contra el Real Madrid en el Carranza. En el primer tiempo tiramos 17 córners y al filo del descanso marcó Hugo Sánchez. Perdimos 0-4.

Por entonces se hizo una gran temporada, igual que puede ocurrir ésta.

Pero son casos distintos, porque por aquel entonces el Cádiz llevaba varios años en Primera y habían formado un buen equipo. Este año llevamos poco de Liga, pero estamos seguros y sólidos. El equipo sigue en aquella línea.

-¿Qué ha cambiado en el fútbol en esas dos épocas?

Hoy en día el aspecto mediático y de comunicación hace que todos sepamos todo de todos. Ya apenas hay secretos. Ahora estamos ojo avizor con todos los equipos. Se ha evolucionado mucho en el aspecto físico.

Pero Víctor Espárrago sigue creciendo como entrenador.

En los años de mi retiro aunque no estuve en la cocina, sí que seguí de alguna forma vinculado. Colaboraba en emisoras y televisión y he visto muchos partidos del Cádiz, del Recre, del Sevilla o del Betis. Nunca me alejé del entorno.

¿Y ahora cual es su techo?

Sigo con la misma ilusión de cuando empecé. Por eso acepté todo esto. Hubo un momento en que no tenía esa ilusión, y la verdad, fui en ese momento muy honesto y por eso dije que no seguía. Pero cuando me hablaron de venir al Cádiz hubo un montón de cosas que me sedujeron. Ya cuando salí de Montevideo venía con esa ilusión y esa motivación, y llegó la propuesta. Cuando arranqué lo hice como si hubiese sido mi primer día en los banquillos. Vine con unas ganas tremendas, y también me sentí apto para afrontar todo esto porque si no lo hubiese sentido no habría aceptado porque no quería engañar a nadie. Yo siempre digo que quien no arriesga en la vida, lo arriesga todo.

Cuando lo ven en la calle le dirán que es usted un monstruo...

Aquí en Cádiz la gente tiene mucho salero y mucha gracia. Pero siempre me llama la atención aquello de 'qué grande eres, pisha'. Es lo que más he sentido. Son cosas que a uno no le llama la atención porque ya conozco la idiosincrasia del gaditano. Ya en mi primera época me integré enseguida. Siempre fui tanto al estadio como a las playas y las calles de la ciudad. Hice muchos amigos, y en verdad nunca me fui de Cádiz. Resido aquí en Sevilla y mi triángulo lo completa Huelva y Cádiz.

¿En Cádiz se puede hacer un proyecto a largo plazo?

Lo estamos intentando. A nivel administrativo el proyecto está aceptado a largo, porque si no fuese así el Cádiz no existiría ya. La gente se ha mentalizado y ha tenido consciencia de dónde estaba el Cádiz. Se estuvo a punto de desaparecer. Y pienso que los directivos y el Consejo de Administración han hecho un proyecto largo y la gente lo ha apoyado. Se han dado por suerte los resultados, porque a veces en un proyecto bien trabajado cuando no se dan los resultados la gente duda. Pero esto no es de ahora, viene de los últimos cinco años en los que el Cádiz estaba mal y la gente ha cogido responsabilidad, sabía lo que se jugaba. Se supo administrar perfectamente aún con las dificultades que habían en esos momentos. Yo no lo viví, pero sí me han contado lo del encierro porque se bajaba ya la cortina. Todo esto me lleva a pensar que se apostado por un proyecto que viene ya desde el anterior entrenador, José González. Pero él tuvo una oferta mejor y quiso mejorar. Ya se sabe que los hombres pasan y las instituciones son las que quedan. Tenemos que cada uno en su momento aportar para intentar quedar en la buena historia, y los entrenadores están de paso, y los directivos también están de paso aunque tienen un margen para arreglar cosas, porque ellos dependen de una administración y la dependencia de los resultados no es tan directa. A un equipo se le puede buscar un revulsivo trayendo a otro entrenador, y con la directiva no pasa esto. Pero de momento, sus decisiones han sido acertadas. Acertaron con José porque ascendió el equipo a Segunda, y luego también han acertado conmigo.

Víctor es una persona que sabe rodearse...

Buenaventura, Luis Soler... He tenido la fortuna de poder proponerle a la Directiva mis compañeros de trabajo. Porque sin ellos habría sido todo mucho más difícil y no se hubiesen conseguido cosas. Siempre hablo en plural. Yo a los futbolistas les digo que soy un compañero más de ellos. Al fin y al cabo, todos queremos lo mismo, sólo que hay unos que tienen que tomar las decisiones y otros que tienen que trabajar en el campo.

Un jugador del Cádiz que le haya marcado.

Cuando vine Mágico tenía mala fama de llegar tarde y de ser juerguista, pero yo lo traté como uno más y no tuvo ningún problema conmigo. Estuvo correctísimo. Y la plantilla era importante. Estaba Carmelo, Zalazar, Cabrera, González, Amarillo, Juan José, Villa, Francisco, había gente importante. Y la verdad es que no tuvimos problemas y el equipo funcionó. La calidad de Mágico era excepcional, tenía una gran categoría, y era muy sensible. La verdad es que se portó bien.

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Una curiosidad. ¿Nunca quiso ficharle el Real Madrid?

No. Sinceramente, en la época del Valencia cuando no quise renovar, en el año 1990, se habló de porqué no firmaba ese contrato que me ofreció el presidente que era Arturo Tuzón. Se corrió el rumor de que habían contactado conmigo, pero lo que hicieron fue mandarme una carta de felicitación por haber sido el mejor. No acepté la renovación porque yo pensaba que había cumplido un ciclo y me tenía que marchar. En aquel entonces, tenía un contrato bueno, con Cruyff era de los contratos más cotizados. No entendían que no quisiese renovar con ese contrato y se especuló un poco, pero no hubo nada. Después, firme por el Sevilla.

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