Un día para recordar la 'maquinica'
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Es preciso que, de cuando en cuando, alguien vuelva a hablarnos de los Magníficos y resuelva lo que hay de leyenda, lo que hay de historia, lo que hay de verdad en la asunción de que aquél fue el mejor equipo que ha tenido jamás el Zaragoza. Los datos, los resultados, los títulos, suponen apenas una aproximación al significado real de aquel bloque, encarnado ya para siempre en Carlos Lapetra. Zaragoza se divide en quienes vieron a los Magníficos y quienes nacimos tarde. Porque es definitivamente tarde si uno no llegó a tiempo de verlos.
Para nosotros sólo quedan imágenes parciales, el peso de los nombres y recuerdos inducidos. Por ejemplo... sobre el muro estucado del Oroneta -bar extinto donde uno pasó horas interminables, agotando partidos de fútbol y combinados a 125 pesetas- colgaba una fotografía monumental de los Magníficos. El dueño la miraba a ratos y decía: "¡Qué equipo! Era una maquinica, maño, una maquinica...". En casa recuerdan que durante algún tiempo fuimos vecinos de Pais, que le hizo de pulmón a ese equipo varios años. Y el día en que los futbolistas bajaron la calle Alfonso subidos a la baca del autobús, entre la muchedumbre, con la primera Copa. Víctor Muñoz cuenta que de niño se colaba se colaba en La Romareda para verlos jugar... Hace 40 años de aquello. Hace 10 que se fue Lapetra, el más sublime de todos. Un partido de recuerdo es lo mínimo y seguramente lo mejor. Porque todo lo que hoy sabemos del Zaragoza tomó forma en esos días.




