Sánchez Arminio: "Los árbitros no son del Barça"
Vuelo IB760, Madrid-Palma de Mallorca. Fila 2. Victoriano Sánchez Arminio, presidente del Comité Técnico de Árbitros, ocupa un asiento inmediatamente contiguo a los enviados especiales de AS. Una hora de vuelo para aclarar y contrastar conceptos sobre la crisis del arbitraje.

Es un encuentro comprometido. Diario AS se significa por una línea crítica contra su gestión al frente del colectivo, y por la denuncia de una conspiración Federación-Barcelona que afecta a la labor de los colegiados. Pese a la dureza de las acusaciones, Sánchez Arminio saluda con diplomacia y acepta el diálogo con buen talante a nueve mil metros de altura. No quiere conceder una entrevista a AS. Estas líneas son el reflejo de una hora de conversación sin tapujos. Más tarde haría declaraciones de carácter oficial en la reunión de Territoriales a la que acudía.
Sobre todas las cosas Sánchez Arminio muestra una seria preocupación por mantener respeto a la figura arbitral. Considera que en "la batalla política del fútbol actual", según palabras textuales, los jueces son el blanco más fácil de las críticas. "Ustedes no saben nada de los árbitros. Es gente muy preparada intelectualmente que comprende lo que está pasando. Y no están solos. En absoluto. Ustedes tendrían que destaparse, quitarse la camiseta de los equipos y hablar igual de mal de jugadores y clubes. Arbitrar no es fácil y somos imperfectos como todos los humanos".
Relee el AS del día que ofrece la azafata y se preocupa por la dureza de las informaciones sobre González Vázquez, que releva a Muñiz Fernández para dirigir el derby. No está de acuerdo. "No hemos cambiado de designación. Se decidió el martes y nadie habló antes de Muñiz, que es un chaval sensacional", nos dice, a la vez que lamenta el titular de la columna de opinión: "González Vázquez, el peor colegiado internacional del fútbol español". Al jefe de los árbitros le escuece: "Estos señores ponen en juego una profesión y tienen familia. ¿Nadie piensa en eso?".
Sale a debate, naturalmente por interés de este periodista, la posible coalición Laporta-Villar en la Federación, con efecto directo sobre Arminio y la consiguiente conspiración arbitral contra el Madrid. No le gusta el tema, mira fijamente y levanta la voz: "Por favor. Antes decían que mandaba el Madrid, ahora el Barcelona. ¿Esto qué es? ¿Esto es serio? ¿Qué tienen que ver las elecciones? ¿Quién puede creer que un árbitro piensa en quién es el presidente cuando está actuando?. Por favor, los árbitros ni son del Barça ni de nadie".
Le entramos duro: "Usted dijo en Santander que el club que se queja lleva dos años sin ganar nada.. Eso predispone contra el Madrid". Mira al cielo cargado de nubes y susurra como consciente de una equivocación: "Eso fue una interpretación de la Prensa"
Insistimos: hay caldo de cultivo en los datos que favorecen al Barça (amonestaciones, expulsiones, penaltis) y en los escándalo domingo tras domingo. A Arminio le pone mal cuerpo la sugerencia. "Miren por qué se amonesta a los jugadores de uno u otro equipo. A lo mejor son todas las tarjetas merecidas. Y, además, la prensa nunca habla de los siete árbitros que lo bordaron, siempre de los tres que se equivocaron. Es lo que vende, lo entiendo..."
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Hablar del pitido de Rodríguez Santiago en Montjüic termina de tensar a Arminio. "¿Cuántos pitidos dio? Uno. Marcó gol en una acción continuada. Así lo vio él y le defendemos porque el Comité está para apoyar y defender a su gente, no para castigarlos y hundirlos".
Sánchez Arminio se muestra enérgico, pero respetuoso, incluso hay sitio para el chascarrillo. Vamos a tomar tierra. Y advierte al marcharse: "Tengan cuidado que se cargan el fútbol. Que cada vez hay menos árbitros. Tengan respeto en la prensa por nuestro trabajo. Piénsenlo".



