"Los belgas casi nos matan a Velázquez y a mí"
Eladio Silvestre Graells (Sabadell, 1940) fue un gran lateral zurdo del Barça y 14 veces de la Selección. Fue protagonista de un tremendo Bélgica-España en 1969

¿Qué pasó?
El partido se jugó en Lieja, era el de vuelta de una eliminatoria cuyo ganador se clasificaba para el Mundial de México'70, el que ganó aquel gran Brasil. Lo teníamos crudo, pues en la ida sólo empatamos a uno, por lo que la ventaja ambiental y demás era belga.
Y fue terrible. El peor Bélgica-España de la historia.
Sí, después vivimos aquel en Puebla, el de los penaltis, pero discurrió por cauces deportivos. El nuestro no. Recuerdo aquel partido como si fuera ahora. Se jugó pronto, a primera hora de la tarde, el campo estaba embarrado y ellos salieron a por todas. Pronto le dije a Paco Gallego, que era nuestro central, "esto no pinta bien" Y es que daban unas patadas tremendas. "Si aflojamos nos meten seis", seguí diciéndole a Gallego.
Y no aflojaron.
Para nada. Al descanso llegamos con 1-0 y en estas que Manolo Velázquez intentó controlar la pelota en el mediocampo. ¡Imposible! Dos belgas saltaron a por él, uno por delante y otro por detrás, y lo tiraron al suelo y siguieron pegándole. Yo fue fui a por ellos y le di primero a uno y después al otro. ¡La que se armó!
¡El Barça, al socorro del Real Madrid!
¡Por supuesto! Si no hago eso, a Manolo nos lo desgracian. Total, que se acercó el árbitro y me expulsó y a ellos, nada. De pronto me rodearon quince o veinte policías, con perros la mayoría, y empezaron a golpearme. Todavía no se cómo aparecieron Gallego e Iríbar a mi rescate. Yo no podía ayudarles porque me tenían inmovilizado. Fueron llegando más compañeros y consiguieron que me soltaran. A empujones me llevaron a nuestro vestuario y ahí me salvé porque la idea de la policía supimos después era llevarme a otro lado y molerme a palos, con la excusa de que yo había organizado aquel lío cuando sólo hice que salir a defender a Velázquez. Estuve una semana comiendo sopas, se lo digo como fue... No podía apenas abrir la boca de los golpes que me dieron. Los belgas casi nos matan.
Nos dejaron sin Mundial, pues perdimos por 2-1.
Sí, ellos tenían buen equipo, aquel Paul Van Himst era bueno y nuestro problema fue que nos jugamos allí la clasificación. Mal asunto... Fuimos con un equipo de guerrilleros, nos jugamos el todo por el todo en cada jugada, pero cuando nos quedamos con diez por mi expulsión ya fue imposible. Devrindt, su ariete, nos hizo los dos goles. Lamentamos muchísimo aquella derrota pues nos costó un Mundial que nos ilusionaba.
Usted fue un lateral de rompe y rasga, un defensa de verdad. ¿Por qué se defiende ahora tan mal?
Pues porque defienden a dos metros, dejan girar el adversario y están muertos. Es curioso: en nuestra época había más espacios que ahora y los delanteros recibían menos.
Mérito de ustedes.
Los defensas nos las ingeniábamos para que tíos de la clase de Amancio o Ufarte no tuvieran ese metro decisivo. Hoy la quieren tocar todos y es imposible. Nosotros éramos mucho más agresivos, en cuanto les mandaban la pelota a los puntas, allí estábamos nosotros, comiéndoles el terreno. Si se giraban, ¡adiós! Y anda que no habían buenos laterales zurdos: Calleja era formidable, el zaragocista Reija, Sanchís padre... La competencia para jugar en la Selección era durísima. Yo tuve el honor de que me llamaran 14 veces, catorce triunfos personales.
Citó a Amancio y a Ufarte. Sus duelos con usted marcaron una época.
¡Ya lo creo! Amancio, Ufarte, el mismo Canario... ¡Si es que no había un partido tranquilo para nosotros, los de atrás! Y le voy a decir una cosa: teníamos fama de duros y bien es verdad que lo éramos, pero no cometíamos las faltas inútiles que se cometen ahora sencillamente porque llegan tarde a la pelota. A nosotros nos pitaban menos faltas porque íbamos a por ella cuando hay que ir, no medio segundo después. ¿Usted ha visto la cantidad de faltas tontas que se hacen de mediocampo para atrás? Antes nos pegábamos, pero al domingo siguiente jugábamos todos. Gallego, Migueli, Benito... ¡Eso era gente que imponía respeto porque tenía personalidad en el campo!
Amancio siempre habla de usted como un adorable demonio.
Es que me decía, ¡jo, Eladio, cómo me pegas, ya vendrás al Bernabéu, ya! Y yo le contestaba: ¡más, allí te daré más! Amancio era extraordinario. Yo sólo he visto a un extremo que se le haya podido comparar: Luis Figo. Los demás están a años luz. Y ese Beckham las pone que no veas. Ojito mi Barça, ojito que el Madrid está despertando, por cierto.
Su Barça era admirable. Y no lo digo por los futbolistas, que son los que son, sino por el cuajo de ustedes. El otro día enterramos a Gensana. Si hoy tuviera 20 años jugaría con la gorra, ¿a que sí?
¡Ya lo creo! El problema que tiene la Selección actual es su tremenda falta de personalidad. Yo la veo jugar y se me cae el alma a los pies. Uno corre el riesgo de que le tomen por un contador de cuentos, tengo tres nietos y quizá acaben pensando que son las batallitas del abuelo. Pero cuando usted me llamó para charlar sobre aquel partido en Bélgica y sobre el fútbol me sentí muy orgulloso. Se acuerdan de mí, algo dejé, me digo. Y como yo, mucha gente. Ese Gallego, Torres (Antonio, fallecido hace tres años), Benito, Zoco...
Gente del Madrid.
¡Mis amigos del Madrid! Los tíos con los que coincidía en la Selección y comíamos juntos y soñábamos juntos... Había una camaradería, un buen hacer que ahora no lo hay en la mayoría de los vestuarios. Nosotros, en el Barça, hacíamos costelladas (grandes parrillas de chuletas de cordero aromatizaban el Camp Nou) después de los entrenamientos, los que venían de fuera se integraban rápidamente en el equipo. Ahora cada uno es de su padre y su madre. Los entrenadores colaboraban con ello. Helenio Herrera y Buckingham, el inglés, fueron dos fenómenos. Pero también Kubala fue un buen entrenador. Y el doctor Toba, el seleccionador cuando aquel Bélgica-España. Y Villalonga, Pepe, que me hizo internacional juvenil y absoluto.
¿Qué espera del partido de mañana?
Pues que ganemos y a ver si se da la carambola con Serbia. No se me ocurre que el próximo Mundial se jugará con España.
Pero hay lo que hay.
Ya. Y debería bastar para ir, para participar al menos. No tenemos un Amancio, un Luisito Suárez, pero...
¡Luisito Suárez!
Otro que jugaría hoy con la gorra.
No le de más vueltas, Eladio. Ustedes fueron más en número y mejores en calidad.
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Eso digo yo... ¡Dinero pagaríamos para estar mañana en Bélgica! Iban a correr como conejos esos diablos rojos.
Eladio Silvestre Graells. De Sabadell. Del Barça ayer, hoy y siempre: uno de los nuestros.



