Primera | Zaragoza

Los Milito se conjuran ante la maldición del Camp Nou

Objetivo: ganar al Barça en Liga tras 40 años, y volver a Europa

<b>UN &#39;PICADITO&#39; ENTRE HERMANOS. </b>Diego y Gabriel juegan con la pelota, una escena que se repite desde que eran niños allá en Quilmes.
Mario Ornat
Actualizado a

No hay una palabra gratuita en los hermanos Milito. Si se parecen en algo ha de ser en la nitidez de su discurso, en ese algo de competitividad, de entereza, de reto inquebrantable que parece inscrito en la grafía italiana de su apellido. El sábado aparecen en Barcelona, escenario de lujo, "rival bárbaro", platea mundial. En Argentina dan el partido en directo. Y allá van los Milito, Diego y Gabriel, siempre al frente. Se conjuraron con AS de testigo: contra la maldición de 40 años en el Camp Nou; y por el regreso del Zaragoza a Europa. Casi nada.

Gaby reúne los dedos en un cogollito: "¡Vaaaaamo, yo quiero jugar la Champions!", exclama. Suena casi a ruego, pero si lo es tiene destino propio y ajeno, porque la exigencia de crecimiento los implica a todos: a sí mismo, al vestuario, a todo el club. "Nuestro objetivo este año tiene que ser Europa. Eso requiere humildad y jugar cada partido como si fuera el último". El próximo es el Camp Nou, y Gaby activa el orgullo del Zaragoza: "Tenemos jugadores y equipo para sorprender al Barça". Diego es el mayor de los dos, pero le toca ratificar: "Es un equipo bárbaro, pero van tanto al ataque que a veces dejan espacio atrás. Por ahí... hay que tratar de aprovechar esa posibilidad".

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La receta la completan a medias, con entusiasmo ansioso. Gaby: "No les puedes regalar la pelota". Diego: "Hay que jugar con velocidad". Gaby: "Y salir rápido con el balón. Aprovechar sus defectos, que también los tiene". ¿Cuáles? "El espacio que dejan atrás. El mayor porcentaje de nuestros goles vienen así, sorprendiendo al rival fuera de sitio". Diego: "Los equipos tan ofensivos se desprotegen". Uno interrumpe al otro. Y al contrario. Apuntamos la necesidad de aprovechar las ocasiones, de tener precisión clínica en el remate. Dice el Príncipe: "Conozco muy bien a sus defensas, son magníficos, por algo juegan ahí".

Diego y Gaby conjurados. No hay ninguna palabra gratuita. Parecen de esos futbolistas que juegan hasta tres veces cada partido. Sólo una de ellas sobre el césped. Las otras dos, en la cancha de su cabeza.

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