Internacional | Kurth & Dupont

"La FIFA debe repartir el dinero del Mundial"

<b>EL BALÓN LO TIENE LA FIFA. </b>Thomas Kurth, director general del G-14, organismo que agrupa a los clubes más poderosos de Europa.
Joaquín Maroto
Redacción de AS
Actualizado a

¿Ante el riesgo, no creen que la FIFA buscará un pacto con el Charleroi y con el G-14?

Kurth: Hasta el momento no han dado señales de querer obrar así. Es más, le han pedido a la Federación de Bélgica que sancione y castigue al Charleroi. Pero yo creo que la FIFA puede, ante el riesgo de perder, buscar un pacto con el G-14 o modificar su reglamento adaptándolo a nuestras revindicaciones antes de que se lo ordene el juez.

Dupont: De hecho eso fue lo que hizo la FIA en su día ante las peticiones de la Fórmula 1. Separó sus dos vertientes de regulador y empresa y atendió al criterio de los equipos antes de verse obligada por la sentencia de un tribunal.

Ustedes tienen muy claro que el reglamento de la FIFA no es legal en el marco de la Unión Europea, pero la FIFA lleva más de cien años con esas normas...

D: La pregunta que planteamos ante el juez es: ¿Tiene la FIFA una posición dominante y abusa de ella cuando impone unilateralmente a los clubes su reglamento? En mi opinión es así, y me remito al artículo 82 de las normas de la competencia de la Unión Europea. Mire, mientras que las leyes de Estados Unidos prohíben expresamente los monopolios, en Europa preferimos hablar del abuso de la posición de dominio, pero una y otra cosa son exactamente lo mismo.

¿No es preferible, y más con el Mundial a la vuelta de la esquina, resolver esto por la vía amistosa?

K: Sería lo mejor, pero la FIFA no reconoce al G-14. No nos desprecia, pero nos ignora. No somos un interlocutor válido para ellos. No nos ha quedado más remedio que acudir al arbitrio de un tercero, de un juez. Porque los clubes estamos indefensos ante ese reglamento que, quizá, un día pudo valer, pero que hoy está anticuado y obsoleto.

Vaya, pues ya es noticia que un día fue válido. No lo parece escuchándoles.

K: Lo fue quizá mientras los equipos no tenían jugadores extranjeros, hace ya muchos años. Ahora muchos de los grandes equipos de Europa pierden a sus futbolistas en los momentos de mayor riesgo y más inoportunos por los compromisos de las selecciones. Y las federaciones nacionales prefieren ponerse de parte de su patrón, la FIFA, que de los clubes, porque al final si lo hacen se gastan defendiendo a jugadores que pertenecen a otros países, a otras federaciones. Al final son los clubes los que pagan las consecuencias. Pierden jugadores importantes en momentos vitales, y eso cuando no llegan lesionados de gravedad como le pasó al Charleroi con Oulmers.

De modo que si les dieran opción preferirían llegar a un pacto con la FIFA antes que seguir adelante con el proceso judicial.

K: Eso sería bueno, pero no tiene pinta al menos por ahora. Lo que resulta increíble es que nos consta que hay federaciones que ya han asumido que deben indemnizar a los clubes a cambio de la cesión de los internacionales. Sabemos fehacientemente que la Federación Alemana y la Holandesa compensan a sus clubes, y parece que la de Francia ha empezado a hacer lo mismo. El asunto es saber por qué razón eso no se regula,y con eso el asunto de los calendarios, las normas, el reparto de beneficios, los derechos de televisión y publicidad...

Es que eso plantea una revolución en toda regla.

K: Más que hablar de revolución lo que nosotros pretendemos es una reforma, una reforma profunda. Aceptamos a la FIFA, pero siempre que respeten el valor de los clubes y sus opiniones. Los clubes cargamos con las responsabilidades económicas, que son muy altas, y creemos tener derecho a participar de forma activa en el gobierno del fútbol.

Al final también quieren un trozo de la tarta económica, antes lo han reconocido.

D: Es evidente que todo esto también tiene unas consecuencias económicas. Los clubes saben que el Mundial genera 2.500 millones de euros, y que ellos no intervienen en el reparto de esas cantidades pese a que ponen, gratis y sin póliza que cubra los riesgos, al factor más importante: los jugadores.

Esa va a ser la pelea principal, parece.

D: Mire, sin querer hacer una comparación inadecuada. Es como si usted va a un concesionario de coches y le dice al dueño que se va a llevar uno de color rojo, que lo quiere con todos los extras y que no sólo no le va a pagar, sino que encima va a tener que correr él con el seguro. Pruebe a hacerlo, verán cómo no le dan el coche.

También hay que tener en cuenta la opinión de los jugadores. ¿Han pensado en ellos?

K: Si los clubes hemos iniciado esta revindicación ha sido precisamente para proteger a los futbolistas. Ellos son nuestro patrimonio principal y nuestra obligación es cuidar de ese patrimonio. Cuando pedimos un calendario consensuado y racional es más que nada para evitar lesiones y problemas. Cuando un jugador se lesiona es el primer perjudicado, pero su club también pierde.

El caso es que esto es así de toda la vida. Las reglas de la FIFA son ya centenarias, y no va a ser fácil cambiarlas.

D: El G-14 tiene un objetivo principal: conseguir que un juez, que la Ley, autorice la modernización de los reglamentos. Pedir a la justicia que se manifieste sobre la legalidad o ilegalidad de las reglas de la FIFA es la mejor prueba de que el G-14 intenta no una revolución, pero sí una modernización del fútbol.

¿Han pensado que una sentencia favorable al Charleroi pondría a la FIFA en una situación muy delicada a un mes comienzo del próximo Mundial? ¿Han intentado negociar?

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K: Se ha intentado, pero ni la FIFA ni la UEFA reconocen al G-14. No quieren tener en cuenta a los clubes.

D: Este es un proceso judicial abierto y lo que es cierto es que el calendario nos lleva a pensar que se producirá una sentencia del juez a poco menos de un mes para el comienzo del Mundial de Alemania. Y es evidente que una sentencia favorable al Charleroi y al G-14 produciría muchos cambios.

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