Alarma la caza a Petrov
Recibe faltas muy duras y ha provocado una roja y dos amarillas


La previsibilidad del juego rojiblanco ha hecho que los rivales intenten anular con contundencia la principal vía de acceso en ataque. La obsesión es frenar a Martin Petrov y los defensas se emplean con dureza e impunidad. La roja que vio Cotelo por una desmedida entrada al búlgaro, confirma el malestar rojiblanco por la dureza permitida que sufre Petrov y que se inició con la exhibición tobillista de Ponzio en el primer partido. El zaragocista le dio la bienvenida a España a Petrov en el minuto 11 con una obstrucción que Iturralde no sancionó con tarjeta.
El golpe que recibió ahí Petrov (justo el que se ve en la foto de la derecha) fue del que se resintió después y casi le hace perderse el partido ante el Barça. Ponzio repitió patada en el minuto 17 y sí vio la tarjeta, que debía haber sido la segunda. Sin embargo, el argentino, con el vídeo en la mano, le hizo todavía dos faltas más al búlgaro que no se sancionaron.
El día del Barça, Petrov acabó desquiciado. Oleguer se vio desbordado y recurrió a lo que pudo. El catalán sólo fue sancionado con una falta, cuando, vistas las imágenes, se le perdonaron al menos otras dos, una muy clara por agarrón en el 39 que terminó de sacar de sus casillas al búlgaro. Petrov se las tuvo tiesas con Medina Cantalejo tras tirar el balón a la grada y fue amonestado. El colofón llegó ante el Getafe. Los de Schuster no tuvieron miramientos. Diego Rivas frenó a Petrov con una zancadilla que parece algo más que amarilla. Después, Cotelo cazó al búlgaro con el consabido resultado. El saldo de Petrov es de siete faltas recibidas, cuatro tarjetas provocadas y muchos cardenales.
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También preocupan sus protestas
Algo que no ayuda a la protección de los árbitros es el carácter protestón y gesticulante del búlgaro. Además, últimamente, y quizá obsesionado con emular a Hristo Stoitchkov, se ha entregado a la marrullería. El domingo pudo ver la amarilla por una patada a Diego Rivas y otra a Pulido. Además, el a rojiblanco utiliza los gestos para notificar que no está conforme con una decisión arbitral y así, de paso, echar al público encima. Esa actitud no gusta nada a los árbitros y en Alemania le costó una sanción de seis partidos. Medina Cantalejo ya tuvo un careo con él (como se ve en la imagen de la derecha) durante el partido ante el Barça.



