Otro escándalo arbitral
Pérez Lasa expolió al Betis a quien dejó con diez


Noticias relacionadas
Quien más quien menos estaba alucionando en colores cuando Rijkaard se dejó en Barcelona a Ronaldinho (dicen que está triste y no sé si moderadamente cabreadete...) y Deco. Pero tan humana inquietud de forofo culé quedaba plenamente compensada con la mera presencia de Pérez Lasa, quien por sí solo se bastó para llegar a aquellos rincones vedados a las 'ultramegapluscuamperfectas' estrellas blaugranas. Y el hombre se dio prisa. Minuto nueve. Forcejeo entre Rivas y Larsson. Ni que decir tiene que, como se produjo en el área del Betis, había que pitar el penalti reglamentario. Pero no contó con que Samuel Etoo lo iba a mandar al poste. El público, que estaba calentito, se encrespó definitivamente con una escandalosa falta de Oleguer a Joaquín. Falta y tarjeta. Y medio gol porque se produjo en un lugar donde Assunçao maravillao no suele fallar. ¿Era contra el Barcelona? Pues no se pita y en paz. Después llegó el golazo de Van Bommel, el primero que consigue, tras cabecear, anticipándose a Juanito, una falta muy bien sacada por Xavi. Un minuto después, otro forcejeo entre Belletti y Oliveira. La falta del blaugrana la convierte en tarjeta amarilla para el delantero por ¡tirarse a la piscina! No contento con eso, con la rapidez de Billy el Niño, le disparó una roja que, parecía, desesperaba por soltar. Tan navideña costumbre arbitral dejó al Betis con diez jugadores, y los espectadores, con uno de los enfados más escandalosos que se recuerdan por los campos futboleros de España. Se cargó el partido. Vaya que sí.
Joaquín, enorme. Pero el Betis no se rindió. Redobló esfuerzos y veíamos al extremo de El Puerto atacando y defendiendo como nunca. Con esa garra, Juanito logró empatar. El Barça no se lo creía, pero los verdiblancos estaban reventados y Rijkaard se sacó de la chistera a un futbolista genial que siempre quiso Serra: Iniesta. Con él y con la inspiración del fabuloso Etoo, los catalanes, con el inefable respaldo añadido que siempre te da tener a los árbitros complacientes, se dieron un festival. El camerunés rompió el partido con dos goles que no bajaron ni un ápice el entusiasmo de un Betis que se vio nuevamente expoliado por un deplorable arbitraje. El Lopera grito "¡¡¡corrupción, en la Federación!!!". Y sonrió con la postrera amarilla a Víctor Valdés. Es lo que se dice una verdadera provocación. Lamentable.



