El Atleti falla y Darko, no
La Real remonta un 0-2 y gana en la prolongación.

Seré breve. El escorpión convence a la rana para cruzar el río sobre su espalda: si te pico, me ahogo. Ya en medio del agua, la pica y, mientras se ahogan, se explica: no puedo luchar contra mi naturaleza. Y muere. ¿Adivinan quién es el Atlético? En el minuto 20, los de Bianchi ganaban 0-2 y la sensación de superioridad era tal que ningún madridista se acercó a mi zona a bromear. Al final del partido, la Real Sociedad, liderada por un Kovacevic descomunal, ganaba 3-2 merced al ya tradicional gol en la prolongación. Sí, señores, la leyenda continúa.
Dijo Bianchi tras el encuentro que lleva mil años en el fútbol y nunca había visto algo así. No vería mucho fútbol español, porque el Atlético hace varias de estas por temporada. Y digo hace porque, sin restar méritos a la valerosa reacción de la Real desde la inferioridad, lo que se vio anoche en Anoeta fue un suicidio.
La historia.
Volvamos al principio. Minuto 10. Petrov, imparable cuando recibe por la izquierda, centra, la defensa local se abre de piernas como el mejor ballet del mundo y con la misma contundencia. Balón franco para Torres. Gol. Segundo de una conexión que se va a hartar a producir esta temporada. Minuto 19. Pase en profundidad del Niño a Kezman, que la clava sin dudar ante la salida de Riesgo. 0-2 a la contra y sin despeinarse. Al margen de la derrota, el ataque atlético es una bomba.
La Real sacó entonces la casta que, a falta de calidad, recuerda que es un histórico. La Liga se antoja complicada para los de Amorrortu. No siempre se va a enfrentar al Atlético y sus circunstancias y, por fútbol, son malos tiempos en Donosti. Excepto para Kovacevic, que, tenga la edad que tenga, es un ariete magnífico. Y muy listo.
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Porque, viendo el partido ganado, el Atleti se puso a sestear y reculó esperando una contra definitiva. Pero olvidó un detalle: Pablo y Perea (con ellos, victoria fácil) eran ayer García Calvo y Zahínos, un central sin continuidad y un pivote reconvertido. Darko vio el chollito y comenzó la fiesta. Cada balón al área atlética era un thriller. La pelota iba y venía por allí, nadie despejaba y sólo Leo conseguía evitar los goles de Kovacevic. Un caos.
El Atleti parecía tener razones para estar confiado, ya que el tercero era inevitable, pero... Torres falló un mano a mano, Petrov tiro fuera un gol hecho por no rematar con la derecha, el Niño tiró al larguero, el búlgaro al palo... Y, viendo al rival empeñado en suicidarse, Kovacevic marcó el 1-2 y el tembleque ya fue total. Nihat empató después de un fuera de juego y ya todo el mundo empezó a intuir el desenlace. Y, con estas cosas, el Atleti nunca defrauda. Enésimo error absurdo de la defensa y gol de Darko en el minuto 91. Bianchi no habrá visto nada igual, pero yo me sé esta peli de memoria. Aunque aún no sé si es un drama o una comedia.




