El Transportes Alcaine no le coge el ritmo a la elite
Las zaragozanas, debutantes, han perdido los dos partidos.

A base de bofetadas es como se aprende". Puede parecer algo cruel, pero a Vicente Arilla no le falta razón. El entrenador del Transportes Alcaine de Zaragoza apunta a la falta de experiencia y madurez de la que, lógicamente, adolecen sus chicas, debutantes esta temporada en la Superliga. De momento, cuentan las jornadas por derrotas, y el próximo domingo reciben al Espanyol, colíder de la categoría. "Nuestro trabajo de esta semana es intentar dar la sorpresa porque cada oportunidad que se va ya no vuelve", sentencia Arilla, ex seleccionador femenino de Aragón y con una dilatada trayectoria en los banquillos del futbol regional.
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En el club no hay quejas del respaldo económico mostrado tanto por las instituciones -42.000 euros del Gobierno de Aragón y 40.000 el Ayuntamiento de Zaragoza- como por los patrocinadores privados. Sin embargo, el presupuesto, que ronda los 120.000 euros, es el más bajo entre los equipos de elite. Aunque el club regalará un sueldo simbólico, los apuros del bolsillo le impiden disfrutar de un equipo profesional: todas las jugadoras de la plantilla zaragozana, con una media de 21 años, estudian o trabajan. Y eso, inevitablemente, se nota. El pasado fin de semana, la portera titular, camarera de profesión y sin permiso laboral, tuvo que viajar durante toda la noche para llegar a Sevilla una hora escasa antes del partido. Encajó cinco goles y dos de sus compañeras se lesionaron -la estrella, Verónica Boquete, sufrió un esguince de grado 2 en el ligamento del tobillo derecho-.
Además de los condicionantes externos al deporte, el nivel de preparación física, el ritmo de los partidos o la ansiedad del debut influyen en la adaptación del Alcaine. "Tenemos que aprender a competir, saber cuándo hacer una falta, tomar decisiones, mostrar más picardía y no permitir que nos intimiden", enumera el técnico. Pero el grupo no pierde el optimismo. "Las chicas se merecen todo, no les puedo pedir más. Igual que se subió, se puede bajar... pero yo no quiero ni pensarlo", concluye.



