Copa de la UEFA | Teplice 1 - Espanyol 1

Iván es pura fantasía

Luis marcó el gol del empate a pase del cántabro

<b>SUFRIERON. </b>Los pericos lo pasaron mal para arrancar un valioso empate de Teplice. Al final, entre Gorka y Jarque evitaron otro resultado.
Iván Molero
Redacción de AS
Llegó al Diario AS como estudiante en prácticas en 2002, y desde que se licenció en Periodismo por Blanquerna, de la Universitat Ramon Llull, se ha especializado en la información del Espanyol, sobre el que también ha co-escrito libros, todo ello atendiendo al seguimiento de otros equipos, deportes y eventos desde la delegación de Barcelona.
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El que avisa no es traidor, y Luis García no sólo había advertido que el Espanyol no tiene porqué sufrir carencia de gol, sino que ya cumplió en Málaga, en su debut perico. Ayer el compromiso era mayor. Pero el ovetense no falló y volvió a marcar. Un gol con nombre españolísimo en tierras checas y con sabor a triunfo europeo. Luis da vida, muchísima vida, a un Espanyol que comenzó perdiendo y al que ahora le bastaría el 0-0 inicial en Montjuïc para pasar a la siguiente ronda de la Copa UEFA. Pero no sería de justicia obviar al otro artífice del empate: Iván de la Peña. La mejor manera de olvidar enfrentamientos es jugar bien, y él dio la asistencia del gol.

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El primer misterio de la tarde radicaba precisamente en saber si jugaría De la Peña, cuestión que parecía preocupar más al técnico del Teplice que al propio Lotina. Pues no, el cántabro no participó de inicio. Tampoco lo hizo ningún extremo zurdo natural, sino que prefirió el vasco permutar las posiciones de Juanfran Torres y Ferran Corominas. La otra sorpresa fue la alineación de Gorka Iraizoz, quien suplió a Carlos Kameni por decisión técnica. Por lo demás, Lotina echó mano de su pentágono mágico, esa defensa de cinco que le sirvió para ganar en Málaga.

Arrancó el juego con un Espanyol algo renqueante en su primer partido de UEFA en los últimos cinco años. Al menos durante el primer cuarto de hora, en que Sabou avisó de que los checos no serían unas mosquitas muertas. Después, los pericos tomaron el control de la situación y el Teplice buscó su suerte a la contra, apremiando más la solidez defensiva. En esta tónica se vivió una primera parte poco aderezada. Se vislumbró ya a Luis García emulando la versión 2.0 de Tamudo, e incluso como homenaje estuvo a punto de abrir brecha en el minuto 23 (dorsal del capitán). Como también pudo anotar Alberto Lopo al borde del descanso con un cabezazo al larguero, cuando empezaba a apretar el Teplice.

Cántabro mágico. Sin embargo, algo debió suceder durante el descanso en el vestuario del Teplice, porque salió el conjunto local revolucionado. El caso es que nada más iniciarse el segundo tramo llegó el temido tanto checo. Internada por banda derecha, Emil Rilke se coló hasta la cocina y se la entregó en bandeja a Tomas Jirsak, que no marró llegando desde segunda línea. La empanada tenía visos de ir en aumento, salvando una clara ocasión de un valiente Coro, y por eso Lotina, técnico noble, decidió tragarse el orgullo que le quedaba y dio entrada a De la Peña para que el juego ganase en fluidez e ideas. Y algo mejoró el conjunto, que no dejó de buscarle. Mientras el Teplice seguía inquietando, el Espanyol hallaba su juego por momentos. Como el instante del valiosísimo tanto del empate, que llegó con un pase de Iván a Luis García, quien cruzó el balón lo justo para batir a Postulka. De ahí al final, con los blanquiazules con diez jugadores por la lesión de Zabaleta, alternativas para ambos equipos pero mayor concentración perica para conservar e incluso tratar de aumentar el marcador. Chequia es historia: aprobado. Ahora tocará cumplir en Montjuïc.

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