Raúl Valbuena

"¿Miedo? Con esta afición no temo nada"

La lesión de César le vuelve a abrir la puertas de la titularidad a Raúl Valbuena. El portero se siente agradecido por el trato que le dispensó La Romareda. En dos meses ha pasado de ser un jugador transferible a pieza importante dada la maldición en la portería. El Betis es su próximo objetivo.

"Si me sintiera reserva no viviría la vida completamente"
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¿De día libre en Madrid?

Tenía cosas que hacer, ya sabe, cosas de negocios, del pluriempleo.

Cuente, cuente...

Que quede claro que soy futbolista, pero como es una profesión que tiene un fin siempre he procurado trabajar para un futuro mejor. Por eso estudié ingeniería informática. Así el salto del fútbol a la vida, digamos que normal, no será tan amplio.

Pero el fútbol sigue siendo su pasión...

Por el fútbol vivo, lo sufro. Me gusta desde niño. Lo de ser portero era inevitable, lo llevo en la sangre. Mi padre fue el portero del Moscardó durante 20 años, y también estuvo en el Rayo Vallecano.

Y lo vive, juegue o no...

Claro. En el campo no tienes más remedio que meterse en el partido, pero cuando estoy en el banquillo también le pego gritos a los compañeros para tratar de transmitirle algunas sensaciones, tácticas... Siempre acabo con la garganta rasgada. Y cuando uno juega ya ni le digo...

Pues ahora va a tener sus oportunidades. ¿Qué pensó cuando vio que se lesionaba César?

Es una lástima tener que jugar por el percance de un compañero, pero pensé que era mi turno. Yo estaba preparado, como Cani cuando suplió a Ewerthon. Marcó un gol... Los que estamos en el banquillo tenemos la obligación de estar dispuestos a salir en cualquier momento. Somos un grupo que remamos en un mismo rumbo.

¿Le tiene miedo a La Romareda?

No le tengo miedo, porque con esta afición no le temo a nada. Es muy grande. Desde pequeño aprendí que hay que ser consecuentes con tus propias ideas, y la mía es que estoy capacitado para ser el portero del Zaragoza. Si me toca jugar, pues debo darlo todo. Firmé por el Zaragoza hace más de tres años, y lo hice con el compromiso de triunfar. La rendición no va conmigo.

Pues la afición del Zaragoza parece que va olvidando viejas rencillas, ¿verdad?

Tengo que dar las gracias a la gente del Zaragoza. Los aficionados del sector de la banda en la que calentaba ya me dieron su apoyo desde el primer momento. Me han demostrado que me tienen cariño. Se me pusieron los pelos de punta, porque sales frío con una sensación extraña, y ese calor te anima para darlo todo en el terreno de juego. Tuve muchas ganas de agradar.

Ese fallo que cometió ante el Albacete, precisamente en La Romareda, en la temporada 2003-2004 le ha perseguido durante todo este tiempo...

No he pasado buenos momentos... En ese partido cometí un fallo que no me gustó, pero que he aceptado desde el primer momento. También he tratado de digerir la críticas de la mejor manera.

Un fallo de un portero se ve más que el de un delantero.

Sin duda, pero ya le digo que lo acepto. Me equivoqué, como tantas otras veces. Pero el fútbol es presente para mí, porque si estuviera constantemente refiriéndome al pasado no avanzaría como debería, ni como futbolista ni como persona.

¿Es más fácil suplir a César Láinez o a César Sánchez?

Es lo mismo, porque a ambos les he considerado compañeros. Es como si a Cani le preguntas si es lo mismo, o diferente, sustituir a Galletti o a Ewerthon.

¿Está maldita la portería del Real Zaragoza?

No, ni mucho menos, lo que está sucediendo ahora con César forma parte de la anécdota. La nuestra es una profesión de contacto, y estamos a expensas de estos infortunios.

¿Siente que César ya se ha ganado a la grada y usted todavía no?

La afición va al campo a ver ganar al Zaragoza. Está claro que hay jugadores que gustan más que otros, pero lo único que cuenta es ganar. Cada componente de la plantilla juega su papel. Los triunfos y los fracasos son de todos.

Con César Sánchez lesionado para varios días, el turno pasa a sus manos. ¿Preparado?

Listo. Todos lo estamos. Insisto con Cani. Estaba en el banquillo, salió por la lesión de Ewerthon y metió un bonito gol.

¿Se siente suplente?

No. Si alguien se siente suplente es que no puede estar viviendo la vida completa. Hay que agarrarse a cualquier opción que te dan para demostrarle a la gente y al entrenador que es útil para el equipo. En cambio, si te crees suplente, tu dinámica de trabajo se ve mermada, y es perjudicial para todos. Si no eres un habitual en las habitaciones pero mantienes el nivel, puedes lograr que el compañero titular no se duerma.

El Betis espera para el todavía lejano domingo...

Bien. Tiene un campo muy bonito, que personalmente me gusta mucho. No sé cómo van a afrontar su desgaste tras la Champions, pese a que los importantes somos nosotros. Si conseguimos mantener el juego de la primera parte frente al Valencia será difícil que nos ganen.

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Dice Manuel Melado, el speaker del Betis, que "el portero está asustao porque tira la falta Assunçao". ¿Temor?

No, pero es un lanzador de faltas increíble. Habrá que estirar los centímetros de la barrera. Todo contribuye al espectáculo.

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