Aimar contra los Milito
El Payaso viajó a Zaragoza y Quique le busca pareja

En el descuidado gesto de Peter Pan que antecede a Pablo Aimar, bendito adolescente de este juego, tiene puestas el Valencia las esperanzas de su renacimiento, que siempre está lleno de ruido porque el ruido, el petardeo y el incendio catártico forman parte de su idiosincrasia, como bien se sabe. Por fin Aimar se subió al autobús tras completar ayer su único entrenamiento desde el miércoles, cuando el tobillo de cristal donde guarda el ingenio le hizo ay; y a lo mejor eso le varió el gesto a Quique Sánchez Flores, que le busca pareja. Mientras el entrenador valencianista deshoja la margarita, enfrente aguarda un argentino con mando en plaza, Gabriel Milito, confiado en aplacar el ataque de Quique como aplacaron al tifón Petrov hace 15 días. Y al otro lado del campo su hermano Diego, la nueva referencia ofensiva del Real Zaragoza.
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En ese enfrentamiento reside el protagonismo del partido, si nos ceñimos a lo mediático. También en el regreso a La Romareda de David Villa, que vuelve emocionado (seguramente para sentarse en el banquillo) cuando la herida que dejó su traspaso apenas ha acabado de cerrarse en Zaragoza. Víctor quiere hacerlo a través de esfuerzos individuales y colectivos. Explicación: el Guaje valía 15 o más goles en cada una de sus dos temporadas en Zaragoza. Ahora Diego Milito, Sergio García, y también Ewerthon y Savio (las dos balas de los flancos) están encargados de tomar su relevo y elevar la producción general de un Zaragoza que ha tenido problemas en los últimos años para generar gol, el bien imprescindible. La reunión de los cuatro músicos no pretende ser lírico, sino una amenaza.
Mista, Di Vaio... En el Valencia, el debate semanal se centra en saber quién será Campanilla cada domingo. O sea, quien jugará en punta y conexión con Pablito Aimar. Para el partido de La Romareda las apuestas se dividían ayer entre Mista (lo que respetaría el significado y la validez del triunfo de hace dos semanas ante el Betis) y Di Vaio, quien por cierto hizo un partidazo para nada el año pasado en Zaragoza (2-2). Lo demás se sabe, más o menos de carrerilla. Ayala y Moretti atrás, Albelda y Baraja en la sala de máquinas, Vicente y Rufete por afuera... Hay que añadir a Miguel, que también fue incluido por Quique en la lista de viaje y ocupará el lateral derecho de la zaga. Y en las porterías, los dos hombres que un día fueron la sombra del intocable Iker Casillas: Santi Cañizares y César.




