Ramírez Domínguez amarga el debut de Robinho en el Bernabéu
Un Real Madrid con demasiada dependencia de Robinho se vio sorprendido en su puesta de largo en casa por un recién ascendido con la lección bien aprendida y que contó con la desgraciada ayuda arbitral de Ramírez Domínguez. El colegiado andaluz se inventó un gol inexistente de Canobbio en un disparo que impactó en el larguero, pero que nunca rebasó la línea de la meta de Casillas.

En su presentación en casa el Real Madrid arrancó muy frío, salvando las ganas y los destellos de Robinho, contemplando sin inmutarse las buenas maneras de su rival con el balón en los pies. El Celta, bien anclado sobre Oubiña e Iriney, ocupaba todo el campo y metía a los de Luxemburgo en su área. En un saque de esquina llegó la sorpresa: Baiano remataba al larguero y su rechace era voleado a la red por el chileno Contreras. Todo un jarro de agua helada que hizo a los blancos tomar conciencia de su indolencia inicial.
Alrededor de Robinho, auténtico motor del equipo, el Madrid se adueñó del balón y creó ocasiones de gol sin jugar bien, un lujo al alcance de muy pocos. Un claro penalti de Placente sobre Baptista permitió a Ronaldo firmar el empate y un cabezazo en plancha de la "Bestia" poco después, confirmaba la remontada aprovechando un gran centro de Helguera.
El borrón lo puso el canterano Pavón, que concedió un penalti por mano dentro del área en una disputa aérea con Núñez. Casillas adivinó las intenciones de Canobbio en primera instancia pero no pudo con el remate posterior del ex madridista. Sus compañeros, con la excepción de Roberto Carlos, se quedaron admirando su estirada para cabreo monumental de Luxemburgo.
En la reanudación. Sergio Ramos -el último fichaje de Florentino Pérez- relevó al lesionado y amonestado Pavón, pero el Madrid, con Robinho algo cansado, no se mostraba tan poderoso en ataque como en la primera mitad. Las escasas y previsibles llegadas blancas terminaban siempre en remates alejados de los tres palos defendidos por Pinto. La entrada de Raúl por un desquiciado Gravesen, que además alejó a Baptista del área, tampoco mejoró al equipo, que veía pasar los minutos sin crear ocasiones y con las líneas lo suficientemente distantes como para robar el balón con facilidad.
Ramírez Domínguez se erigió protagonista
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En los últimos compases del encuentro, y cuando todo apuntaba a que el duelo acabaría en tablas, puso la guinda Ramírez Domínguez, que amargó el debut madridista en el Bernabéu en la Liga 2005-2006, al inventarse un gol inexistente de Canobbio el balón tocó el travesaño y rebotó sobre la mismísima línea-, que además estuvo precedido por una falta no señalada del propio brasileño sobre Sergio Ramos.
No quedaba tiempo para mucho más, salvo para contemplar una buena parada de Casillas en un mano a mano con Baiano y un cabezazo alto en el último suspiro de Sergio Ramos.



