La España de Raúl no gana
El empuje final, tipo el de Bosnia en Mestalla, casi fue de los visitantes, que pudieron ganar en un remate con la cabeza de Krstajic o en una llegada apurada de Kezman.

España, en la mejor noche de Raúl de los últimos tiempos, no supo sacar provecho de su superioridad futbolística y empató 1-1 con Serbia por la habitual falta de pegada que deja los partidos abiertos como melones a los rivales.
Ahora, España no depende de sí misma, sino de otros para alcanzar la repesca o ser líderes al final en caso de improbable flaqueza serbia.
Salió España arreando que es gerundio. Objetivo: el anunciado gol antes del primer cuarto de hora. Misión: no cumplida. Pero se acercó. Y mucho. Joaquín tiró del carro, animado por la banda derecha casi más que Vicente, y le siguieron en tropel los componentes de la Furia Roja. Xabi Alonso lo intentó de falta, Torres peinando su 'pelopincho' y Raúl, algo lento ante el defensor serbio que lo tapó. No se había anotado, aunque la sensación de 'lifting' de la Selección era notable en comparación con los últimos duelos (Canadá, Bosnia, Lituania...). Y así debía llegar una gesta, endosarle el primer tanto en el Grupo 7 de clasificación para el Mundial 2006 a los serbios.
A los 18 minutos, sacó con temple un córner Xavi y cabeceó a lo Santillana "el que nunca está", en cita de Manolo Lama. Pues sí. Raúl marcó uno de los goles más bonitos de su carrera y el Vicente Calderón, recinto poco acostumbrado a ver ganar al equipo local, se vino no abajo, sino arriba. Con el 1-0, Serbia tampoco cambió. Especuló con el balón, trató de cortar por lo sano y dejó su fútbol ofensivo para la segunda mitad. La lástima es que España perdonó y tuvo que marcharse a vestuarios con mayor ventaja. Torres y Raúl, en otro testarazo (ésta vez al palo), tuvieron sus opciones, aunque dejaron el duelo abierto. Esa contundencia sigue siendo elemento de debate.
La vida es dura
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Reaccionó Petkovic con la entrada del gigante Zigic. Y Luis, en su acostumbrado cambio a los pocos minutos tras el descanso, se atrevió a retirar al héroe rojiblanco (Torres) por Tamudo. El juego se endureció, con tánganas que frenaban la intensidad del fútbol y la realidad de que faltaba un segundo tanto para finiquitar la cuestión. A Serbia, que le valía el empate tanto como la victoria, le iba el tono del encuentro. Pendenciero, trabado, guerrilero. Y así hasta que llegó el gol de Kezman (cante, extraño, pero cante, de Casillas), que de blanco si anota en el Manzanares.
La última solución fue Luque (antes del 1-1 entró Luis García por un agotado Joaquín). Pero nunca el árbitro, que se tragó un penalti por mano de un zaguero serbio. El empuje final, tipo el de Bosnia en Mestalla, casi fue de los visitantes, que pudieron ganar en un remate con la cabeza de Krstajic o en una llegada apurada de Kezman. Ni la expulsión de Duljaj, o los siete minutos de prolongación, permitieron a España vencer. Ahora toca ganar en Bélgica y San Marino para que Bosnia no nos arrebate la segunda plaza que lleva a la repesca. Así de crudo.



