Niño Torres: puntal con el Atlético...
Goleador español en las dos últimas temporadas....


La afición del Atleti es aquello que Fernando Torres se encuentra cada vez que mete la mano en el bolsillo. Como expresión puede no ser exacta, pero define con certeza lo que significó la aparición del Niño en aquellos años turbios del equipo en Segunda y el club en el alambre. Y lo que sigue significando hoy. Porque Torres puso de acuerdo a todos con dos súbitas apariciones: los latigazos de su velocidad en el debut ante el Leganés y su primer gol, en Albacete.
Con un par de exhibiciones más se despejaron las dudas de su calibre como jugador, y en adelante el Atlético fue más Torres que otra cosa, llevando a Kiko a un rápido olvido. En el año del ascenso, Luis Aragonés no dudó en poner de titular a un chaval de 17 años en una categoría de terror. Ya en Primera, Torres se descubrió como un jugador dichoso, con voluntad de suerte, y pese a que nunca fue un delantero de gol compulsivo el Niño ha ido marcando 13, 19 y 16 goles por temporada.
Comparativa.
A sus 21 años, Torres lleva 54 goles en 148 partidos y hay a quien le parece poco, pero cuando surgen las dudas (también hay atléticos con la fe frágil) nada para recuperar el optimismo como las comparaciones, en este caso sólo odiosas para el que se mide al crack rojiblanco. A esa misma edad, y a excepción de Raúl que presentaba una credencial similar un pelín superior (59 goles en 145 partidos), así estaban Luque (0 goles en 5 partidos), Tamudo (2 goles en 14 partidos), Villa (18 goles en 41 partidos) y Morientes (33 goles en 88 partidos).
Ellos son los delanteros a los que hoy se recurre para pedir la suplencia de Torres en la Selección, descreyendo de su capacidad. Las tablas salen a favor del Niño se cojan por donde se cojan y así lo demuestran los goles de todos ellos en las dos últimas Ligas: Torres (35), Villa (31), Tamudo (30), Raúl (20) y Morientes (13).
Por eso en el Atlético Torres nunca ha sido sospechoso. El problema es que se habla de él a lo alto o a lo bajo, y donde los atléticos ven un símbolo, otros sólo un presumido metrosexual; donde lo atléticos ven un goleador, los demás un rematador tuerto.
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Las humanos suelen ser tan ingratos que sólo reconocen a las personas cuando ya no están. ¿Se imaginan qué hubiese sido del Atlético sin los 48 tantos del Niño en estas tres temporadas? ¿Hubiese ganado la Selección los Europeos Sub 16 y Sub 19 sin sus decisivos goles en las finales?
Para la misteriosa ceguera de Torres en la Selección, los atléticos saben que la receta es tiempo para el chaval y paciencia para el aficionado, no como los silbidos de Gijón y Santander. En el Calderón, cuando del Niño se trata, no admiten ni pitos ni flautas.



