Una idea para los ultrajados
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Vamos a dar una idea a los equipos de Segunda, Segunda B y Tercera que se sientan ultrajados por el cambio de formato en la Copa del Rey. Como con la protesta sólo van a conseguir que les intenten comprar con una limosna para que se callen, quizás lo más conveniente sea esperar a que termine la competición (la final está prevista que se dispute el 12 de abril, salvo que se le ocurra a alguien introducir más cambios) y dirigirse al juzgado para impugnar un torneo que empezó con una bases y que acabó con otras. A lo mejor cuela si la denuncia cae en manos de un juez cachondo y tenemos lío para el próximo verano. Eso sí, seguro que al equipo modesto que utilice la vía de la justicia ordinaria para defender sus intereses y sus derechos en la Copa del Rey sí que lo denuncia la Federación ante la FIFA, y no como al Athletic y al Barcelona, por poner algún ejemplo. Pero que más da. De perdidos, al río.
Irigoyen amenazó con irse a los tribunales en 1987 y la faena le salió perfecta. La Liga de Primera División de la temporada 86-87 tenía previsto el descenso a Segunda de tres equipos al final del torneo (los tres últimos). En el transcurso de la temporada (un bodrio que terminó con los 18 equipos divididos en tres grupos de seis en la mal llamada Liga del play-off) se aprobó la ampliación de la categoría a 20 equipos. La Federación decidió que sólo bajara el último clasificado. El Cádiz fue el último y destacado. Irigoyen, su presidente, protestó y consiguió que se disputara una liguilla entre los tres últimos (Osasuna, Racing y Cádiz). Descendió el Racing. La competición tuvo que respetar las bases con las que se inició. ¿Saldrá un nuevo Irigoyen dentro de ocho meses?



