Primera | Real Madrid

200 madridistas fueron a Barajas de madrugada

El brasileño apareció a las 6:55 horas

Robinho ha tenido un recibimiento excepcional, digno de un jugador galáctico.
Alfredo Matilla
Redactor Jefe
Nacido en Alcázar de San Juan (Ciudad Real, 1982), es redactor jefe. Licenciado en Periodismo, entró en AS en 2005, donde pasó por la sección del Madrid, fue Delegado en Cantabria (2008-2012) y jefe de sección de AS.com (2012-2022). Tras su paso por Relevo, regresó a casa en 2026. Es Máster en Psicología Deportiva y autor del libro 'Por si acaso'.
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Al igual que ocurrió con su laborioso fichaje por el Real Madrid, Robinho hizo esperar de nuevo a la afición blanca, que suspiró aliviada por su definitiva llegada. Fue el día en el que el delantero brasileño comenzó a entender (aturdido por el largo viaje) la grandeza de su nuevo club. Y es que su aparición en la Terminal 1 del Aeropuerto de Barajas a las siete menos diez de la mañana superó todas las previsiones con más de 200 aficionados ansiosos por ver de cerca al delantero. La espera mereció la pena a pesar de la demora del aterrizaje de su vuelo EQV-IB6802, provocando que el madridismo estallase de júbilo cuando el astro hizo acto de presencia. Una imagen que difícilmente se volverá a repetir.

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La expectación era máxima, sobre todo cuando el jefe de seguridad del club blanco, Julio Cendal, y García Coll comenzaron a pasear por la terminal para estudiar la posibilidad de evacuar con el mayor sigilo posible al astro carioca. Las 17 maletas de O Rei do Drible lideraban el cortejo procedente de Brasil. Después, la presencia de Alfonso del Corral (que venía de Sao Paulo de realizar el reconocimiento médico a Cicinho) y, acto seguido, la aparición de los padres y el representante de Robinho antecedieron el momento más esperado: la llegada del nuevo ídolo para el madridismo y a la vez su máxima ilusión. El galáctico del año 2005. Robinho.

Pero horas antes ya se respiraba ese ambiente de euforia. Los fieles seguidores aguardaban expectantes su llegada desde las cinco de la mañana, desde los asiduos a los entrenamientos del equipo en Las Rozas como Bruno hasta los hermanos Fernández, procedentes de Hospitalet (Barcelona), única y exclusivamente para ver al brasileño. Fue el principio de un día inolvidable. Un recibimiento excepcional para un jugador galáctico.

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