Luis García

"No me conformo ni con una Copa en cinco años"

Mareando la perdiz, se habló de Saviola, 'El Piojo', Cavenaghi, Owen, Mintal o Baros, pero al final llegó Luis García (Oviedo, 1981), un hombre de la tierra que hasta ahora garantiza once goles por campaña. De villano con el Murcia quiere transformarse en uno de los héroes del Euro Espanyol.

Luis García
Iván Molero
Redacción de AS
Llegó al Diario AS como estudiante en prácticas en 2002, y desde que se licenció en Periodismo por Blanquerna, de la Universitat Ramon Llull, se ha especializado en la información del Espanyol, sobre el que también ha co-escrito libros, todo ello atendiendo al seguimiento de otros equipos, deportes y eventos desde la delegación de Barcelona.
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(Telefoneamos a Luis García. Suena su móvil. En lugar del clásico tono, se escucha una señal de llamada en la que se puede apreciar la voz grabada del típico dominguero saliendo de vacaciones desde Madrid. Tras unos segundos, Luis descuelga el teléfono). Ante todo, buenas tardes.

Buenas tardes.

Nos llegan noticias desde Palma conforme ha aprovechado su día libre para, entre otras cosas, despedirse de la plantilla del Mallorca. ¿Cómo le ha ido todo?

Pues han sido momentos agridulces, para que le voy a engañar. Por una parte, estoy contento porque este adiós significa que me voy buscando un destino ilusionante para mí, como es el Espanyol. Pero también está la otra parte, la que me ha dado más tristeza. Pese a todas las cosas que hayan podido pasar, me quedo con un buen recuerdo de Mallorca, y la nostalgia de perder a unos compañeros excepcionales.

Incluso le ducharon, ¿no?

Sí, eso demuestra el cariño que nos teníamos dentro del vestuario. Fue bonito, la verdad.

Otra etapa quemada, y ya van unas cuantas. Mallorca, Murcia, Real Madrid... pero usted comenzó a jugar en el Oviedo, ¿verdad?

Sí, de pequeño me formé en las categorías inferiores del Oviedo, hasta que me echaron, cosas de la vida. Fíjese que entonces ya tenía claro que quería ser delantero de mayor. Después milité en La Braña, uno de esos equipos humildes e históricos de Asturias. Allí había jugado también Luis Enrique, para mí uno de los mejores jugadores españoles de la historia, por su calidad y su incontestable garra.

¿Tuvo algún otro ídolo infantil, de esos que le marcan como referente durante su formación?

Sí, de pequeño admiraba muchísimo a Hugo Sánchez, su capacidad para definir, su criterio con el balón en los metros finales y su acierto con el gol. Nadie ha sido capaz de igualar después su marca anotadora, 38 goles con el Madrid en una temporada.

Hablando de clásicos de la Liga española, su representante actual es Juanma López. ¡Súperlópez!

Así es, un hombre carismático donde los haya. Cuando voy con él por Madrid, la gente le para constantemente y le brinda su cariño.

Quién pudiera ser algún día 'Súperluis', ¿verdad?

(Risas). Eso sería bonito, que una vez finalizada tu carrera como futbolista la gente te recuerde y te quiera, ya no tanto por lo que hiciste en el campo sino por la persona que fuiste en esos años. Eso es lo que yo busco, a parte de los resultados deportivos, claro.

Volviendo a sus primeros pasos deportivos, en el Real Madrid B llegó a ser el capitán del filial.

Fue en mi último año antes de marcharme al Murcia. Jugamos juntos muchos futbolistas que hoy estamos en Primera: Borja, del Mallorca, César Navas, del Málaga, Corrales y Valdo, de Osasuna, Raúl Bravo, que está en el primer equipo del Madrid, y Portillo, por ejemplo.

Y también coincidió con Juanfran. Usted que lo conoce más, ¿cree que tiene esa ambición y carisma para hacer algo grande durante un año en Montjuïc?

Juanfran es un futbolista espectacular en el uno contra uno. Desborda con una facilidad envidiable y centra de maravilla. Será un jugador muy importante para el Espanyol esta temporada, no tenga la menor duda. Un hombre con ambición y descaro que todo equipo necesita.

Ya en el Murcia, todos los pericos le recuerdan por aquel balonazo al larguero que a punto estuvo de mandar al Espanyol a Segunda. ¿Cuánta gente se lo ha recordado ya desde que el lunes se formalizó su pase a Montjuïc?

El martes por la mañana dije que ya iban 12, pero ahora he perdido la cuenta (risas). Todo el mundo lo recuerda, y yo soy el primero. Con el tiempo y lo que ha ocurrido debo sentirme afortunado por no haber metido aquel gol, porque entonces no estaría aquí ahora mismo.

No es la única anécdota que se recuerda de sus enfrentamientos con el Espanyol. Ya en el Mallorca, y en el partido de la temporada pasada en Son Moix, se las tuvo con Lopo. ¿Ha podido hablar ya con él?

Aún no he tenido el placer de conocerlo, pues el entrenador me dio el día libre. De mis nuevos compañeros sólo he conocido a Raúl (Tamudo), porque me lo encontré el otro día en las oficinas. En el club ya me han comentado medio en broma que prefieren tenerme en el equipo que de rival. Sí, aquel partido fue algo accidentado, pero es que el fútbol es para listos, y esas cosas se quedan en el campo.

Así que ya ha conocido a Tamudo, con quien usted sostiene que son compatibles. Explíquese.

Está claro que somos compatibles, aunque será el entrenador quien tenga la última palabra. Raúl tiene una movilidad y una inteligencia que pocos jugadores poseen, y yo puedo jugar a su lado o entrando desde la segunda línea, e incluso entrando por la izquierda.

Tamudo, De la Peña, Zabaleta, Juanfran, Riera, Kameni, Luis García... un sinfín de nombres que suenan bien. ¿Es este Espanyol el mejor equipo en el que ha estado jamás?

Eso no puedo responderlo por respeto a todos los compañeros que he tenido en mi carrera. Pero las individualidades que hay aquí son impresionantes. Eso sí, le diré una cosa. Debemos armar cuanto antes un bloque sólido, porque sin equipo no podemos aspirar a nada.

Eso, aspiraciones. Se me ocurre una curiosidad. Por el club han pasado David García, que aún está, Óscar García y Roger García, y ahora usted. ¿Le gustaría ser para la afición algún día como Roger? Él también estuvo aquí cerca de un lustro, es recordado con cariño y ganó una Copa del Rey.

No es que quiera decir que eso es poco, pero yo soy una persona ambiciosa y ahora mismo no me conformo con nada, ni siquiera con ganar un título en los cinco años que tengo de contrato. En esta primera temporada que ahora comienza mi principal objetivo es hacerlo lo mejor posible, marcar el máximo de goles y conseguir que el equipo esté cuanto más arriba y lejos mejor en las tres competiciones. No me cierro ninguna puerta ni tengo predilección por una competición sobre las demás. Yo nunca doy nada por perdido, pero tampoco me marco grandes retos porque después el golpe acaba siendo más duro. Pero, por supuesto, en mi ambición está la intención de mejorar siempre.

En cuestión de goles, dijo en su presentación que espera superar los 11 que marcó en las dos últimas temporadas. Sabrá que Maxi anotó 15 el pasado curso en el Espanyol. ¿Es esa la meta real?

No sé si mi objetivo serán 11 o 15 goles, simplemente espero tener regularidad y marcar cuanto más mejor, aunque ya se sabe que esto es cuestión de rachas. En este aspecto, no me puedo quejar. Vengo de dos equipos en los que lo pasamos bastante mal y aun así marqué un buen número de goles. Por eso espero que ahora que vengo al Espanyol, con otras aspiraciones, esto no decaiga.

Con todo, su caso es curioso. Aunque oficialmente le ficha el Espanyol, su traspaso lo paga íntegramente un accionista, Sebastián Javier. ¿Qué le ha comentado el señor Tarradellas?

Nos conocimos el martes, el día del acto de presentación, y fue muy amable conmigo. Yo sólo puedo tener palabras de agradecimiento hacia alguien que ha confiado en mí hasta el punto de gastarse tres millones en mi fichaje. Por eso ya le comenté que le devolvería toda esa confianza con esfuerzo y goles. Espero poder agradecérselo así durante años en el Espanyol.

Un club que aspira a ser grande a medio plazo. ¿Cómo lo ve?

Que todo es posible. Es una entidad histórica y atractiva para venir a jugar. Ojalá nos pase como al Villarreal o como al Deportivo hace unos años, aunque debemos tener claro que es muy difícil porque también puede pasar lo del Celta, que pasó de la Champions a Segunda en un visto y no visto.

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Que sea grande y Luis García pueda participar de ello.

Y que usted lo vea.

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