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Paul del Río: "No me arrepiento del secuestro de Di Stéfano"

Primera | Real Madrid

Paul del Río: "No me arrepiento del secuestro de Di Stéfano"

Paul del Río: "No me arrepiento del secuestro de Di Stéfano"

AGUILERA

Su reivindicación política mantuvo tres días retenido a la mayor estrella del fútbol mundial del momento.

Hizo historia al convertirse en el secuestrador de Alfredo Di Stéfano, Paul del Río (La Habana, 22-12-1943) vive con expectación un giro de la vida que le pondrá cara a cara, justo 42 años después, ante el mítico futbolista, actual presidente de honor del Real Madrid, gracias al estreno de "Real, la película".

Paul del Río, hijo de españoles, no se arrepiente de nada. Volvería a repetir aquel secuestro de la "saeta rubia" en Caracas en 1963. Su reivindicación política mantuvo tres días retenido a la mayor estrella del fútbol mundial del momento. Es una de las historias que recoge la película que Borja Manso ha rodado sobre el Real Madrid. De la realidad a la ficción y regreso a la realidad para deparar un esperado reencuentro. Di Stéfano y su secuestrador cara a cara.

Pregunta: ¿Qué sensación le deja la película y la interpretación de su papel de secuestrador?

Respuesta: La película me parece genial, realmente impactante, muy emocionante, es una obra de arte. Nunca vi una película que aborde el tema del fútbol de forma tan interesante y emocionante. La parte que me hace referencia es un homenaje a un secuestro que representaba una lucha por construir una nueva Venezuela.

P: ¿Cómo recuerda todo lo que ocurrió?

R: La magia de la vida provoca la casualidad de que hoy se cumplen 42 años de un secuestro que nos llevó a la popularidad. Alfredo Di Stéfano era en ese momento la figura más grande del mundo y para nosotros era una operación propagandística, para que la opinión pública mundial conociese nuestra lucha y los problemas del pueblo venezolano que vivía en una aparente democracia pero de un gobierno corrupto que nos estaba asesinando.

P: Y ustedes representaban el brazo ejecutor.

R: Eramos parte de un movimiento guerrillero en el que participaba una gran parte de la juventud venezolana que rompió el hielo ante el silencio de la prensa mundial.

P: ¿Cómo diseñaron la acción del secuestro?

R: El secuestro duró 72 horas. Fue un homenaje a Julián Grimau, dirigente español comunista que fue capturado y fusilado en España por el régimen franquista, cuatro meses antes. Lanzamos una operación guerrillera con su nombre.

P: ¿Y la ejecución del plan?

R: Una operación muy sencilla. El equipo llegó a Caracas y teníamos todo planificado. Fuimos cuatro hombres a las seis de la mañana a su hotel, subí con dos compañeros, curiosamente uno de ellos es ahora un alto cargo del gobierno de Venezuela, nos hicimos pasar por autoridades de la policía, llamamos a su habitación y nos lo llevamos.

P: Di Stéfano, ¿no puso resistencia?

R: Ninguna. Le dijimos "venga con nosotros, le vamos a tratar bien". Hace meses que su amigo Fangio, piloto de Fórmula Uno, había sufrido un secuestro similar en La Habana y le había contado todos los detalles. Más nervioso se puso Santamaría, su compañero de habitación, al que prometimos que en un rato estaba de vuelta.

P: ¿Cómo trataron a Di Stéfano en los tres días que lo tuvieron retenido?

R: Le tratamos muy bien dentro de que fueron momentos de angustia. Nunca sintió que su vida estuviese en peligro y siempre supo que era cuestión de tres días. Lo pasamos bien hablando de todo, jugando al domino y al ajedrez, contábamos chistes, vio televisión. El mismo diseñaba su menú de comida y le comprábamos lo que quería. Hasta apostamos en las carreras de caballos. Alfredo eligió tres caballos y yo otros tres.

P: Imagínese que hubiesen acertado

R: Ya le dije a Alfredo que si nos tocaba dinero nos quedábamos con todo. No le íbamos a dar ni una peseta (risas).

P: ¿Cuál fue el momento más triste?

R: El día que coincidió con el cumpleaños de su hijo Alfredito que cumplía siete años. Fue duro.

P: ¿No está arrepentido de lo que ocurrió?

R: No, ¿cómo me voy a arrepentir de hacer cosas buenas? Me sigo sintiendo muy orgulloso de todo y no tengo nada de lo que arrepentirme. De hecho han incluido el hecho como una anécdota importante en la historia del Real Madrid. Es una demostración de que nuestro comportamiento fue correcto y humano. Es una anécdota de la lucha del pueblo y de los países. Me siento orgulloso.

P: ¿En algún momento ha vuelto a mirar a los ojos de Di Stefano?

R: Nunca. Espero que sea mañana. Hemos tenido un contacto indirecto en tres ocasiones a través de amigos comunes del mundo del fútbol.

P: ¿Cómo espera el momento del reencuentro?

R: Curioso y grato. Entiendo que don Alfredo no guarda un mal recuerdo de mi. Le tengo una gran admiración y respeto. Sigo pensando igual que en aquella época. En Venezuela seguimos luchando por mantener la soberanía ante un enemigo distinto, como es el peligro que representa la avaricia del gobierno de los Estados Unidos de Bush.

P: ¿Recibió un castigo penal por el secuestro?

R: No, porque me capturaron diez años después y estaba prescrito por la ley. En aquella época en la ley venezolana las penas por secuestro eran muy bajas y el secuestro político ni estaba contemplado en el código penal. Luego caí prisionero durante tres años y medio. Hoy en día sigo luchando en Venezuela.