Gabi dio brillo a la refriega
El Atlético ganó a un recio Racing en los penaltis.

Bianchi descubrió ayer, con una semana de antelación, lo que se va a encontrar en la Liga. El Racing convirtió un amistoso en un partido serio. Muy serio. Y el Atlético, que empezó gustándose, acabó entrando en la refriega. Como no hubo bajas, la actitud local es de agradecer, ya que los rojiblancos tuvieron que adaptarse a un escenario en el que aún no se habían movido y sobrevivieron, pese a no saber aprovechar la media hora que el Racing jugó con nueve. Finalmente, el torneo se fue a Madrid en los penaltis.
El partido no fue brillante, pero tuvo dos fogonazos de lujo. Primero, Dalmat arrancó desde la izquierda, Raúl le devolvió la pared de tacón y el francés recortó a Perea antes de batir a Leo con un disparo raso desde fuera del área. Un gran gol del que está llamado a ser la estrella de este Racing que tiene que aprender a sobrevivir ofensivamente sin Benayoun, Regueiro y Javi Guerrero. Sus compañeros de ataque se merecerán luego un párrafo aparte.
Pero el segundo gol mejoró al primero. En el rechace de un córner, Gabi enganchó una volea-misil desde 30 metros que se coló espectacularmente por la escuadra. Un disparo sensacional que es también un mensaje a Mascherano y Luccin: A ver quién me mueve de aquí. Por eso, el segundo experimento consecutivo de Bianchi con tres pivotes parece allanar el camino a que, si finalmente llega el argentino, puedan jugar todos juntos. Gran noticia que un técnico maneje tantas variantes y amolde siempre su estilo a sus jugadores de que dispone y no al revés. Se llama naturalidad. O sentido común. Tal vez por eso el Virrey lo haya ganado todo y tantos defensores del sistema deambulen sin rumbo.
En el Racing, tampoco Preciado se complica la vida. Sabe lo que tiene y, pese a la huida de talentos, ha hecho un equipo que va a dar mucha guerra. En el sentido metafórico y en el real. Sus dos centrales, Moratón y Oriol, son tan contundentes como efectivos. Y Melo y Vitolo les ayudan mucho en el centro del campo. Así, el de Gabi es el único gol que han recibido en sus siete partidos de la pretemporada.
Pero en ataque, el técnico tiene dos misiones imposibles. Una, enseñar a Marqués a pensar. Es un proyecto fantástico de futbolista, tremendamente habilidoso y... profundamente carente de sentido común. Ayer, volvió loco al Atleti durante una hora y luego se autoexpulsó al insultar al árbitro mientras iba a ser sustituido. En cuanto a Aganzo, Preciado tiene que enseñarle a jugar. Parece que conduce sin carnet, choca, pega, se mueve mal y en torno a él siempre hay caos. Pero no gol. Mal asunto para el delantero titular de un equipo de Primera.
Con el Racing con nueve, al Atlético se le vio su principal carencia: le sigue faltando un inventor para desatascar partidos con un rival encerrado. Mucho más si Petrov y Torres están grises como ayer. Pero no dramaticemos. En un mal día, el búlgaro casi marca un golazo con una volea mil veces ensayada en los entrenamientos que acabó en el larguero. Y el horizonte del Niño se ilumina con el ausente Kezman.
Por cierto, se ha puesto de moda pitar a Torres. El otro día fue en El Molinón porque sí. Ahora en El Sardinero porque celebró allí un gol el año pasado cogiendo el banderín de córner, gesto, como todo el mundo sabe, tremendamente ofensivo en todo el mundo. Allá cada cual, pero el Niño se crece en esas. Luego no digan que no les avisaron. Un último detalle: Pablo se retiró tocado y por él no entró García Calvo sino Zahínos. Quédense con su cara, que le van a ver mucho este año. En fin, la Liga empezó ayer para el Atlético y empató fuera. No está mal, pero aún queda trabajo.
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el racing terminó con nueve
El partido fue muy brusco para tratarse de un amistoso y Pérez Lasa expulsó a Vitolo, por doble amarilla, y a Marqués, por insultarle. El Racing aguantó muy bien con nueve.




