Primera | Real Madrid

El Análisis

Raúl ante Uruguay
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Raúl está como loco por agradar con su juego, pero aún no consigue despuntar. Tanto con el Madrid como con la Selección, el capitán derrocha bravura y compromiso, pero no da frutos, no alcanza la brillantez suficiente para ganar a día de hoy el pulso a Zidane por un puesto en el once titular de Luxemburgo.

Raúl trabaja a tope porque con la llegada de Robinho se ve fuera del equipo. O él o Zidane, ésa es la cuestión. Y en el pulso de pretemporada, Zizou ha dado un golpe de efecto jugando un partidazo en la vuelta a su selección. Raúl, sin embargo, no sobresalió en Gijón con España, sino todo lo contrario. Volvió a fallar un par de goles cantados y perdió la posición permanentemente, mostrando un libertinaje de movimientos que perjudicó a Xavi y Xabi Alonso. En su intención por hacer muchas cosas, el balance final fue exactamente el contrario: provocó confusión en la medular y dejó huérfano a su compañero de ataque, ya fuera Morientes o Torres.

La muestra de que Raúl saca más tajada cerca del área fue la jugada del penalti. Encaró a Sorondo y cuando le iba a desbordar en el área, fue empujado levemente. El árbitro picó. A efectos de conclusiones de juego, queda claro que el capitán es efectivo como delantero, no como organizador, por mucho que se empeñe en demostrarlo.

Será que la sombra de Robinho 'empuja' a Raúl a esmerarse en agradar en otras funciones, pero es un mal camino. Ahí le gana la partida Zidane, un futbolista de toque, reparto y ritmo.

Luxa no ha dado más pista hasta la fecha que la permanente alineación de Raúl en punta, allí donde juega Robinho. Pero también es cierto que el capitán tiene un peso específico que el técnico sabrá valorar. El problema llegará después del partido contra el Cádiz, cuando Robinho esté a tope y sólo quede una plaza libre para dos: Zizou o Raúl.

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Dos gráficos sirven para reflejar el error táctico que comete Raúl por ambición de juego. Con España se encontró con el balón en 29 ocasiones, y se dio la circunstancia que mal o bien lo hizo casi siempre allí donde no hace daño. En 19 oportunidades estaba en la línea de medios o más atrás. Si Luis se lo permite, nada que objetar. Pero la realidad es que Morientes estuvo mucho tiempo solo y la defensa de Uruguay se sintió cómoda sin segundo delantero al que marcar.Esto le ocurre con el Madrid. Tiene tendencia a meterse allí donde pisa Zidane, Baptista y hasta Gravesen. Es un trabajo muy efectista y voluntarioso porque le obliga a correr mucho, pero quizás haría más daño si administrara su fuelle para desbordar defensas en el área. Luis y Luxa deciden...

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