El G30, dispuesto a impugnar cada partido del Real Murcia
El conlficto se sitúa a finales del pasado año cuando el Tribunal de Arbitraje del Deporte impuso una multa de cinco millones de euros al Real Murcia por no respetar los derechos de televisión para la temporada 2003-04. Para forzarlos a pagar, el G-30 instó a la LFP a que les prohibiese inscribir nuevos futbolistas a su plantilla.
El G-30, grupo formado por los clubes de Primera y Segunda División que negociaron conjuntamente la cesión de sus derechos de televisión, impugnará los partidos que el Real Murcia, de Segunda División, gane o empate y aquellos en los que además utilice a alguno de los fichajes realizados este verano.
Javier Tebas, abogado del G-30 y vicepresidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), ha reconocido que el grupo "recurrirá ante la justicia ordinaria por lo civil y hasta por lo penal" la decisión de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) de diligenciar las fichas de los nuevos futbolistas del Real Murcia y que se basa en que esas licencias son "nulas de pleno derecho".
"Por ello -añadió-, si alguno de los jugadores a los que les afecta este tema es alineado y el Real Murcia gana o empata el encuentro, desde el G-30 impugnaríamos el partido ante los comités correspondientes, el último de los cuales es el Comité Español de Disciplina Deportiva, dependiente del Consejo Superior de Deportes (CSD)".
El Real Murcia, tranquilo
Santiago del Río, director general del Real Murcia, indicó que no le preocupa una posible impugnación: "Con el visto bueno que nos ha dado la RFEF tenemos las espaldas bien cubiertas y entendemos que no hace falta avalar ni pagar la multa que nos fue impuesta en su día".
A finales del pasado año el Tribunal de Arbitraje del Deporte impuso una multa de cinco millones de euros al Real Murcia por no respetar el contrato de cesión de sus derechos de televisión para la temporada 2003-04, cuando militaba en Primera División.
En un principio, la entidad grana firmó ese contrato como miembro del G-30, pero luego se desmarcó de ese grupo, como también hizo el Racing de Santander, por lo que los integrantes del G-30 denunciaron el doble incumplimiento de contrato y el Tribunal de Arbitraje del Deporte multó a ambos clubes.
Posteriormente, para forzarlos a pagar, el G-30 instó a la LFP a que les prohibiese inscribir nuevos futbolistas para sus plantillas.
La RFEF medió a su favor
El club presidido por Jesús Samper, que también recurrió ante la justicia ordinaria el laudo arbitral condenatorio, envió un recurso a la LFP para dar de alta a sus nuevos fichajes, pero este organismo lo desestimó, por lo que apeló al ente que preside Angel María Villar para que mediara en su favor, lo que hizo ayer.
El conflicto del Real Murcia con el G-30 enfrenta también a la Liga y a la Federación, pero ésta mantiene que los derechos de tramitar las fichas le corresponden a ella una vez finalizó el pasado año el convenio entre ambos organismos, acuerdo por el que la RFEF cedía, entre otros, los derechos de tramitación del licencias a la LFP.
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La decisión adoptada por la RFEF, tras la reunión de su junta directiva celebrada ayer en Madrid, de tramitar las fichas de los nuevos fichajes del Real Murcia hace que este club pueda inscribir a Pignol, Héctor, Corona, Nacho Garro, Samuel, Pablo Sierra, Kreuz, Aureliano Torres y Diego Alonso sin tener que pagar la multa de cinco millones de euros que le fue impuesta o avalar ese importe.
No obstante, Tebas asegura que el Real Murcia tiene que pagar la multa o avalar su importe, pues la Liga "es la que tiene la última palabra para tramitar las licencias federativas".



