La larga travesía del túnel a oscuras

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El 3 de octubre de 2004 Edmilson sufrió la peor caída de su carrera profesional. Cuando descendía de un salto aparentemente inocuo, en lucha con un jugador del Numancia, su rodilla derecha se desplazó lateralmente y en ese sencillo movimiento se destrozó el menisco y los ligamentos cruzados. Durante ocho meses su nombre estuvo incluido en una lista negra que también integraban Thiago Motta, Gabri García y Henrik Larsson, otros tres lesionados graves de rodilla.

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Trasladado de urgencia a una clínica de Sant Cugat, Edmilson fue operado esa misma noche. Fue su entrada en un túnel oscuro como pocos, para una travesía que los deportistas deben hacer en solitario, por mucho apoyo que reciban de quienes los rodean. El pronóstico de los médicos fue de seis meses de baja, pero al final el brasileño tardó casi ocho en volver a jugar con el Barça. Mientras tanto, la polémica se instaló en los servicios médicos del club, que abrieron una investigación para determinar las causas de tanta lesión de rodilla. Cuando creyeron encontrarla, se armó la gorda: los jugadores calentaban mal antes de los partidos.

Ajeno a esas minucias, Edmilson aguantó el dolor, vertió litros de sudor y se dejó el alma en la rehabilitación. Ahora puede sonreír a gusto. ­

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