Busca su segunda oportunidad en casa
Rubén Rivera (A Coruña, 1984) tenía una deuda pendiente con el Depor y está empezando a hacer méritos pasa saldarla. Los cazatalentos de Abegondo ya se fijaron en él cuando jugaba en los cadetes del Montañeros, uno de los equipos referencia del fútbol aficionado coruñés, y lo ficharon para los juveniles. No era la hora de triunfar en A Coruña. Tuvo que dar un rodeo en su aventura futbolística y le llegó el momento de dar el salto tras un gran año en el Laracha, de Tercera. Marcó 20 goles y se quedó a sólo dos tantos de Jonathan Carril, el que acabaría siendo pichichi. Precisamente, el adiós del hermano mayor de los Carril le abrió las puertas del Depor a él y a Senel.El equipo referencia de su ciudad volvió a llamar a su puerta y no lo dudó. Aceptó el reto con todas las consecuencias, a pesar de que tuviese que rechazar una oferta del Celta, que lo quería para su filial que está en Segunda B. Desde entonces busca su sitio en el filial y sueña con una oportunidad con Caparrós. El Teresa Herrera le puso el caramelo en la boca, a pesar de quedarse con la espina clavada de no haber marcado. Aún así Caparrós conoce sus cualidades, que son (después de insistir porque Rubén cree que ésa es tarea de otros): "Un ariete trabajador, veloz y que ayuda en defensa". A este estudiante de actividades físico-deportivas ya le conocen en el vestuario del filial como Kezman. El apodo no se quedó ahí porque algunos de los futbolistas del primer equipo, como Toro Acuña, no han perdido el tiempo para recordárselo. Mientras no ve de cerca al ariete del Atlético, compartirá vestuario con Luque, un futbolista al que admira, y soñará hacerlo algún día con Etoo.



