El Oporto deja en evidencia el juego perico


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Resulta extraño entender al Espanyol. Tras completar una temporada excelente sin gastarse ni un duro, ahora cuando refuerzan la plantilla con fichajes de alto coste y se crean unas expectativas mayores, el equipo no funciona. Siete partidos: dos empates y cinco derrotas. Este es el pobre balance del nuevo proyecto de Lotina, que parece no encontrar el sistema para que de sus jugadores brote la calidad que se les presume. Ayer el Oporto le pasó por encima sin grandes esfuerzos. El Espanyol estuvo inseguro atrás, no encontró la posición en el centro del campo, no puso (o no supo) mover la pelota y, como siempre, la pólvora está demasiado mojada. Excesivas carencias.
Jorginho anotó el primero ante la pasividad perica, imperante en los otros dos goles. Kameni, el único que se salvó, paró un penalti y evitó un mayor desastre. Se avecina tormenta.



