Dos supercampeones y el antecedente de Pino
El Betis fue expoliado en su último enfrentamiento con el Barça


No creo que la Supercopa sea, como decían ayer en un informativo televisivo de deportes, 'un torneo oficial inferior'. Instaurada en 1982, a semejanza del partido que enfrentaba a los campeones de las extintas Copa de Europa y Recopa, fue ganada por la Real Sociedad de Arconada, Zamora, López Ufarte, Satrústegui y compañía al Real Madrid. Tras algunos titubeos, con dos años que no se disputó (1986 y 1987), se ha convertido en un clásico, un primer plato que premia los méritos de ser Campeón de Liga y Campeón de Copa, únicos privilegiados que pueden darse el placer de competir por el primer torneo oficial de la temporada. No obstante, ya los hay que se curan en salud. Es el caso de Carles Puyol, el gran capitán, un ejemplo dentro y fuera del terreno de juego por su casta, lucha y prestaciones y que se deshace en elogios hacia el equipo de Serra "es uno de los mejores de España" (por si reciben otro repaso, claro está) "pero a nosotros nos interesa la Liga, la Copa y la Champions (esto, por si no se llevan la Supercopa. El viejo truco de siempre...)
Y bien. Cuando hablamos de un Betis-Barcelona se nos vienen muchas cosas a la cabeza. La primera, ese último partido jugado en el Camp Nou donde se produjo uno de los expolios más grandes sufridos por un equipo. Pino Zamorano, 'Sin Tino' Zamorano, convirtió con su parcial y descarada actuación una exhibición verdiblanca con marcador 1-3 y posibilidades de 1-4, en un recital de penaltis regalados (al Barcelona, claro está), y una injustificable prolongación, lo suficientemente necesaria para que los de Rijkaard consiguieran un inmerecido empate. Así de cabreado estaba Joaquín. Y qué conciencia tendrían nuestros Comités de justicia deportiva y tal, que ninguna actuó de oficio. Y miren que rajó.
Ilusión
. Pelillos a la mar. El partido de esta noche le hace especial ilusión al presidente bético, Manuel Ruiz de Lopera, quien no para de repetir que "somos el primer equipo andaluz que va a jugar la Supercopa", competición que, por cierto, no gana el Barça desde 1996. En su calidad de anfitrión, el once de Serra tiene como objetivo intentar dejar a los de Rijkaard en calzonzillos. Para eso contará con Oliveira, jugador que ha protagonizado el conflicto de la semana cuando anunció su deseo de marcharse si no se resolvían unos problemas económicos. Todo se solucionó tras una reunión con Lopera y el jugador, en apariencia, tan feliz. ¿Todo arreglado? Parece que sí, pero hay un viejo refrán que dice lo siguiente: "una ola nunca viene sola".
El Barcelona, aparte de la gira esa asiática donde arrasó a equipos potentes de Maçao, viene de ganar el prestigioso Ramón de Carranza con sus armas de siempre. La fastuosa magia de Ronaldinho y la clásica ayudita arbitral. Apunte final. El cuadro catalán no saltará al césped, o eso espero, con esa camiseta amarilla chillona.
Un torneo muy repartido
El Betis podría ser el décimo equipo en inscibir su nombre en esta Competición si logra vencer al Barcelona quien ya tiene en sus vitrinas cinco Supercopas, la última en 1996.
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Con el recuerdo de la final de Copa de 1997
Aunque esta vez se jugará a doble partido, seguro que a Serra Ferrer le vendrán esta noche a la cabeza los recuerdos de la final de 1997, que el Betis perdió ante el Barcelona en la prórroga por 3-2. A punto estuvo el técnico verdiblanco de no dirigir aquel partido tras conocerse justo antes de la final que tenía firmado un contrato para marcharse del club verdiblanco y firmar por el azulgrana, donde fue primero entrenador y luego director deportivo. Lopera, que había intentado renovarle, se enfadó mucho con aquello, pero acabó accediendo a que Serra dirigiera al Betis. El partido lo pudieron ganar los verdiblancos en el minuto 83, cuando Finidi les puso por delante con el 2-1, pero primero Pizzi en el 87 y luego Luis Figo, en la prórroga, decantaron el marcador y el título copero del lado azulgrana.



