Roberto Carlos ya es la mano derecha de Luxa
El técnico lo ve como su extensión en el campo


Roberto Carlos se ha convertido en un jugador fundamental en el Real Madrid. No en el terreno de juego, que ahí siempre lo ha sido, sino en el vestuario, en la convivencia, en la relación jugadores-cuerpo técnico. El lateral izquierdo trata de ayudar en todo lo que esté en sus manos y, junto con Raúl, son los dos líderes del vestuario.
Para Luxemburgo Roberto Carlos es más que un hijo. Le conoce desde que era un adolescente, fue padrino de su boda, le entrenó en la selección y ahora en el Real Madrid. Conoce su evolución y para Luxa es una pieza muy importante para que todo el engranaje funcione a la perfección.
Ayer estuvieron más de veinte minutos corriendo juntos e intercambiando confidencias sobre esta pretemporada y sobre todo los que les queda por delante. El técnico dialoga por igual con Raúl y con Roberto, pero con el brasileño tiene más confianza, le habla sin tapujos y le dice las cosas que no le gustan para intentar que se corrijan.
Es más, desde que llegó Luxa, el compromiso de Roberto Carlos (es el tercer capitán, tras Raúl y Guti) es tan grande que es otro jugador sobre el campo. Si en el último año, el lateral izquierdo había dejado de ser explosivo, desde enero recuperó la forma de siempre y ahora su estado físico es tan excelente que augura una gran temporada.
Luxa quiere que Roberto Carlos ayude a Baptista en estos primeros meses en Madrid y que también le eche una mano a Robinho. De hecho, le ofreció su casa al brasileño hasta que encuentre una. Eso ya lo tienen hablado y estudiado, ya que Luxa quiere que Cosminho, como le llaman Roberto y Ronie, se adapte lo antes posible a la que será su nueva ciudad.
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Ayer hubo paliza en el gimnasio
Luxemburgo dedicó la mañana a que sus jugadores trabajaran muy duro en el gimnasio. Cinta y bicicleta para trabajar la potenciación muscular y luego carrera suave en el terreno de juego. Fue una mañana dura en la que Guti, después de su golpe en el pubis, se entrenó con el resto de sus compañeros como si nada le hubiera pasado. Por la tarde le tocó el turno al balón, como suele ser habitual en la dinámica de entrenamientos de Irdning. Luxa dedicó la hora que duró la sesión a entradas por banda y por el centro con remates con ambas piernas y con la cabeza, además de rondos para calentar.



