El perfil de Baptista: 50 goles en dos años y un negocio para el Sevilla
El ex internacional Ramón lo descubrió en el Sao Paulo


Ramón Vázquez, uno de los integrantes de la dirección deportiva del Sevilla y ex futbolista del equipo, del Depor y de la Selección Española, fue el descubridor de Julio Baptista. Entonces se trataba de un centrocampista del Sao Paulo (donde coincidió con Kaká) desconocido hasta en Brasil. Vázquez pasó el correspondiente informe tanto al director deportivo, Monchi, como al secretario técnico, Antonio Fernández, que se hincharon a ver vídeos suyos. Finalmente, Fernández tomó la decisión de decidir su fichaje por 2,1 millones de euros.
Aquello fue considerado poco más o menos que una apuesta de riesgo, al pagar lo que se consideraba una burrada por un jugador de quien decían iba a ser el sucesor de Mauro Silva. Pero cuando Caparrós lo vio, descubrió en él un carácter ganador, una fuerza sobrenatural y una sorprendente pero eficacísima vocación ofensiva, que se ha traducido durante estas dos temporadas en 50 goles. Su rendimiento sobresaliente empezó a despertar el interés de otros clubes y el brasileño reivindicó una mejora en sus emolumentos. Sus apenas 480.000 euros de ficha anual eran muy inferiores no sólo a los 1,2 que percibía Darío Silva sino a los 600.000 de Fredi.
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El primer aldabonazo lo dio el Barcelona la temporada pasada cuando Laporta ofreció a Del Nido 15 millones de euros, argumentando que le hacía mucha falta a su proyecto. El presidente sevillista, cuyas relaciones con los culés son tirantes por su reivindicación del cierre del Camp Nou, le dijo que "por esa cantidad tú me das a Ronaldinho". Las ofertas se fueron sucediendo y fue el propio brasileño quien desestimó irse al Arsenal argumentando dificultades con el idioma y quién rechazó una interesante propuesta de renovación de Del Nido que triplicaba sus ganancias.
Ya tenía claro su deseo de fichar por el Real Madrid. Pero el traspaso de La Bestia supone además para el Sevilla una interesante inyección económica que le ha permitido dar un salto importante. Hace seis años, cuando llegaron Monchi y Antonio Fernández, la deuda era de 42 millones de euros. Tras esta operación por primera vez se puede decir que el equipo tiene superávit. Ahora se busca otro Baptista y otro chollo para el conjunto hispalense.



