Primera | Atlético de Madrid

Martin Petrov sí se atreve a hablar de la Champions

Martin Petrov ya ha estrenado la camiseta rojiblanca. El presidente del Atlético, Enrique Cerezo, y el director deportivo, Toni Muñoz, le presentaron ayer a las 13:20 horas en el Calderón. El búlgaro no quiere comparaciones con Stoitchkov. Él es Petrov y ha venido para devolver a este club a lo más alto.

<b>ACLAMADO. </b>Casi un centenar de aficionados, algunos de ellos búlgaro, y entre ellos muchos niños no quisieron perderse el momento en el que Petrov estrenaba la camiseta rojiblanca.
Patricia Cazón
Redactora
Patricia Cazón Trapote nació en Zotes del Páramo, León, en 1980. Licenciada en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca y Master de El País trabajó en El Diario de León y El País Semanal antes de llegar a AS en 2004. Cronista del Atlético desde 2016, es autora de cuatro libros y tertuliana en El Golazo de Gol y Estudio Estadio.
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Aunque le "enorgullece" la comparación con el búlgaro Hristo Stoitchkov, Martin Petrov ha llegado al Atlético para ser Martin Petrov. Ni el sucesor, ni el heredero. Por ahora el búlgaro quiere protagonizar tardes de grandeza en el Calderón y después sí, que cotejen. "Cuando llegue a lo que consiguió Stoitchkov entonces que me comparen". Así es el último refuerzo rojiblanco, Martin Petrov, un futbolista entregado a los colores y un zurdo rápido e impetuoso, que fue presentado ayer por la mañana en el Calderón por el presidente rojiblanco, Enrique Cerezo, y el director deportivo, Toni Muñoz.

"Quiero agradecer al Atlético, la paciencia y las ganas que han tenido para hacer este fichaje. Ahora estoy aquí y quiero cumplir mi deber con este club". Lo dijo cuando llegó el jueves, lo repitió ayer por la mañana y lo demostró por la tarde. Se puso el mono de trabajo y a entrenarse. Petrov no esperó a hoy para empezar a ejercitarse con la camiseta rojiblanca y, ayer por la tarde, lo hizo solo en la ciudad deportiva del Cerro del Espino. Hoy lo hará ya con el resto de sus compañeros y mañana viajará a Inglaterra.

Atrás ha quedado ya la negativa de su antiguo club, el Wolfsburgo, a dejarle marchar. Un tira y afloja que el jugador recuerda como "una época muy difícil", pero ahora ya está aquí, y aquello le ha insuflado más ganas: "El Atlético ha hecho un gran esfuerzo y le estoy agradecido. Me han contado que este club es un grande y con mucha tradición y yo lo voy a dar todo en el campo".

"Devolver al Atlético a lo más alto y hacer las cosas bien para darle una alegría a la afición", eso es lo que quiere el búlgaro. Meta él los goles o, simplemente, se los dé a Torres y a Kezman: "Me gustaría hacerles pichichis. Jugar con ellos es un honor, podré disfrutar de sus pases y sus goles, pero lo importante no es la valoración personal, si no la del equipo". Una valoración de equipo que se llama Europa: "UEFA o Champions", a Petrov no le tembló la voz al definirlos. No espera a que la temporada empiece para señalarlos. El Atlético debe terminarla en Europa y, para ello, este búlgaro que aprendió fútbol de las botas de su padre, también futbolista, que vive para el fútbol desde los 10 años y que ha militado en el Botev Vratsa, el CSKA, el Servette y el Wolfsburgo antes de recalar en el Atlético, dará "todo su nivel en el campo".

Petrov es una novia que el Atlético pretendía desde hace meses. En el campo hacía falta un jugador por la izquierda como él. Con juego, visión y velocidad. Aunque su incorporación puede no ser la última, según el director deportivo, que fue tajante: "Valoraremos la plantilla y si lo creemos oportuno, intentaremos otro fichaje". Atado al club por tres años su fichaje, por ocho millones y medio, no ha sido tarea fácil. "El club al que pertenecía no dio facilidades, tuvimos muchas negociaciones", esgrimió Cerezo. "Esperamos que tenga los mismos éxitos y resultados que hasta ahora", añadió.

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Zurdo y veloz.

Un hasta ahora en el que brillan dos momentos: fue el mejor búlgaro en la Eurocopa de Portugal y el mejor del Wolfsburgo el año pasado. Metió 12 goles y, junto a Makaay del Bayern Munich y Hleb, del Stuttgart, fue el mejor asistente de la Bundesliga, con 14 pases de gol. Quiera o no, en Bulgaria, le llaman sucesor de Stoitchkov. Lo prueba la decena de búlgaros que ayer se abigarraban ante el jugador para conseguir su firma vestido de rojo y blanco. Aunque los atléticos, ayer en el estadio algunos lo decían, esperan que se parezca más a Penev: lo suyo fue llegar y hacer doblete.

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