La plantilla llegó a China en un viaje maratoniano
Tardaron 24 horas en recorrer 12.000 kilómetros.

Lo que la expedición del Espanyol vivió en sus carnes desde el jueves a las 9:00 (hora española) hasta ayer por la tarde (hora china) fue digno de una odisea homérica. Para que se hagan una idea: si a la tensión de la película Límite 48 horas y la serie 24 se le añade el surrealismo de Amanece que no es poco y unas obras que recuerdan a la Barcelona pre-olímpica, tendrán el resultado: el viaje más largo de la reciente historia perica.
Todo transcurrió por los cauces de la normalidad durante los dos vuelos programados: de Barcelona a Helsinki, y de Helsinki a Shanghai. Sin embargo, el vía crucis comenzó con el aterrizaje en esta populosa ciudad de China. Nadie esperaba que el trayecto hasta Nanjing tuviera una duración de cinco horas, y que de ese modo se completase un día seguido de viaje. Para más inri, los pericos se encontraron con una ciudad, Nanjing, en la que los termómetros registraban 35 grados y marcaban unos índices de humedad cercanos al ciento por ciento. Por último, añadir el jet-lag, debido a la diferencia horaria (seis horas más en China) y que durante ambos vuelos siempre fue de día. En suma, insoportable. Dicho esto, cabe subrayar que nadie quedó más afectado que el resto en el parte de guerra. Eduardo Mauri, el médico desplazado con el primer equipo, explicó ya en el Hotel Sheraton, donde se concentrarán hasta el lunes, que "por suerte nadie presenta las típicas molestias en la garganta, como tampoco infecciones o inflamaciones en las piernas".
A beber toca.
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La pregunta, pues, es la siguiente: Tras este nada recomendable calvario, ¿lograrán los 20 jugadores que viajaron estar a punto para el partido de mañana contra el Feyenoord? La clave, según Mauri, será la hidratación. "Da tiempo para recuperar, aunque no estarán al máximo rendimiento. La extrema humedad debemos combatirla dándole al jugador el doble de bebida energética y sales minerales en la comida, como lo será mucha fruta y ensalada".
La plantilla españolista apenas tuvo tiempo para almorzar ayer, tras lo cual los futbolistas se retiraron casi cuatro horas a sus respectivas habitaciones y aparecieron para ir a entrenarse, con rostros de evidente cansancio. Sin embargo, realizaron una suave sesión tras la cual se dedicaron básicamente a caminar por los aledaños del Estadio Olímpico de Nanjing, que mañana (19:30, hora local) inaugurarán frente al equipo holandés del Feyenoord.



