Torres se sale con cuatro goles en el primer ensayo
Kezman le dio dos asistencias y su conexión ya funciona


Carlos Bianchi montó ayer por la mañana el partidillo que tenía previsto haber hecho el miércoles por la tarde. El técnico dispuso un encuentro de setenta minutos de duración, en el que empezó a mostrar lo que quiere de su equipo. Varios apuntes pueden desprenderse de lo visto en el partidillo. El primero es que Torres empieza fuerte y la llegada de Kezman parece haberle servido de revulsivo.
El Niño marcó los cuatro goles de su equipo, dos a servicio de Kezman, demostrando que la conexión ya funciona. Otro a pase de Ibagaza, al estilo de los que le dio en Villarreal, en aquel inolvidable encuentro liguero. Y el último en una pared con Gabi que le dejó delante de Cuéllar.
Con doble pivote.
Con gol, nuevos bríos y mayor ambición, este Atlético quiere hacer algo importante. En el equipo titular no estuvieron ni Velasco ni Luccin, con problemas físicos, y sus puestos los ocuparon Molinero y Gabi. Bianchi se metió de lleno en el partido con una idea fija: "Presión, presión y presión de los delanteros a los defensas". Además, colocó un doble pivote en los dos equipos. El teórico titular fue el formado por Colsa y Gabi.
Ibagaza se colocó por la izquierda y Gronkjaer, por la derecha. El entrenador insistió al danés en que llegara a la línea de fondo. Le recriminó que no acompañara desde su banda la incursión, por ejemplo, de Ibagaza desde el otro lado. Las opciones del argentino no deben ser sólo Kezman y Torres, sino Gronkjaer sorprendiendo por velocidad desde el otro lado. El Caño, tocado en este inicio de pretemporada, mostró su calidad y de sus botas salieron los mejores pases.
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Bianchi no toleró los despistes
El Virrey estuvo especialmente meticuloso en los errores. Sirva como ejemplo una jugada del partido. Mané cogió un balón desde su posición de interior izquierdo retrasado y lanzó un pelotazo largo a Arizmendi, justo en la línea divisoria de los dos terrenos de juego. Cerca de él, Perea, quizá confiado en su velocidad, se dejó coger el sitio por el canterano. A Bianchi no le gustó nada que al colombiano le ganaran la espalda con tanta facilidad: "No te pueden comer las espaldas", le reiteró el técnico a Perea. Bianchi no quiere regalos atrás. Tampoco que hagan tonterías los centrales a la hora de sacar el balón.



