Yo digo Joaquín Maroto

Don Peta y el olor a victoria

Joaquín Maroto
Redacción de AS
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La selección de México es probablemente la que ha tenido una mayor progresión desde la última Copa del Mundo. México ha crecido mucho de la mano del argentino Ricardo Antonio Lavolpe, quien antes había entrenado al Guadalajara, de Jalisco, al América y al Toluca, lo que le daba un profundo conocimiento de los jugadores del país, de su carácter y de sus condiciones físicas y técnicas. Lavolpe, al que el Bild bautizo como Don Peta por su vicio de fumar cigarrillos en la zona técnica pese a la prohibición expresa de la FIFA, dijo al caer eliminado por Alemania en la reciente Copa Confederaciones que su objetivo para el Mundial 2006 era conseguir que México jugara con idéntica concentración e igual velocidad, y que con eso y con la suerte que les faltó en la Confe-Cup (México cayó ante el anfitrión en los penaltis, fue la única selección que ganó a Brasil y la única que regresó a casa sin perder un sólo partido) volvería a Europa dispuesto a dar la campanada.

México no tiene mejores jugadores que España, ¿o sí? El asunto es que salvo Jared Borgetti, que remata de cabeza tan bien como lo hacía Santillana, Cuauhtémoc Blanco y Rafa Márquez, el resto son casi desconocidos aquí. Y no pasan por galácticos, esa es la verdad. Pero resulta que a lo mejor dentro de un año lo son. Como también Salcido, Carmona, Zinha (brasileño de nacimiento) o Fonseca. Y el barniz de selección que juega como un equipo de verdad se lo ha dado Lavolpe, que echa humo por las orejas. Ese tufillo que deja al pasar es el olor a victoria, que diría Robert Duvall en su papel del coronel Bil Kilgore en Apocalypse Now. México irá al Mundial y hará surf en tiempos de guerra.

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