Segunda | Xerez 0 - Celta 2

El Cádiz, doce años después

Los amarillos, además, campeones de Segunda. Oli, con un golazo, encarriló el ascenso. Y Abraham Paz volvió a marcar un penalti decisivo

<b>OLI, EL LÍDER DEL VESTUARIO</B>. La labor de Oli como capitán del Cádiz ha sido sencillamente impagable. Sus nueve goles han sido decisivos, sobre todo el de ayer, pero lo fundamental ha sido su increíble trabajo en el vestuario.
Carlos Cariño
Jefe de Sección de As en Málaga.
En As desde 2004. Desde 2009 responsable de Málaga. Contador de cosas. Todo pasa en la Costa del Sol. Le gusta ampliar horizontes y Andalucía es rica en acontecimientos.
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Vuelve el Cádiz. La noticia que, en el fondo, toda España esperaba pero que ha tardado demasiado tiempo, se produjo ayer en la vecina Jerez de la Frontera, donde 8.000 seguidores amarillos cantaban, a garganta desgarrada: "¡es de Primera, el Cádiz es de Primera!". Todo el cadismo, roto por la emoción, los nervios, la tensión y finalmente la eclosión, y con lágrimas de alegría, se echó a la calle cuando Zamora Romero, a la sazón el cuarto árbitro (tomó las riendas por lesión del titular Pérez Lima) dio el pitido final. Un pitido que puso fin a doce temporadas, doce, ausente de una División de Honor que esta entidad jamás debió perder y que le ha costado sangre sudor y lágrimas recobrar. Me imagino a Antonio Muñoz rezando, llorando y abrazándose con Michael Robinson, mucho más que un consejero mediático, con su vicepresidente Miguel Cuesta, con la alcaldesa, Teófila Martínez, que no se dejó una uña sana... con todo el mundo. Pienso en Víctor Espárrago, hombre comedido, sereno y poco amante de las fiestas, exultante de alegría y repartiendo besos a diestro y siniestro. O en Oli, el gran Oli, el incombustible Oli, que vino a Cádiz harto de fútbol y de sufrir sinsabores por mor de los disgustos que le daba su querido Oviedo y ya convertido en un cadista más. Sí. "¡Ese Cádiz oé!" es de Primera. Y lo será por muchos años. Antonio Muñoz ya lo dijo. "Si ascendemos, de aquí no nos mueve nadie".

Recuerdo el día que se hundió el 'Submarino Amarillo' (que me perdonen en Villarreal, pero el genuino 'Submarino' es cadista). Año 1993. Fue en Riazor y el SupeDepor de la época dorada de los Bebeto, Mauro Silva y Fran envió a Segunda al equipo, entonces entrenado por Ramón Blanco, por un 3-0 que marcó el inicio de una durísima época de la que empezó a salir desde el mismo momento en que Antonio Muñoz aterrizó para dar seriedad a una gestión que necesitaba de mucha maña y menos mangoneos pretéritos y rapaces.

Pero estamos hablando mucho del Cádiz. Normal. Es el gran protagonista. Pero no podemos olvidar que enfrente hubo un dignísimo rival: el Xerez. Los azulinos del temperamental, extravagante, pero carismático y genial técnico navarro Enrique Martín salieron a muerte. No sé si hubo maletín de Vigo. Ignoro si esto de la rivalidad les contagió para salir como motos, pero por un momento, los hinchas cadistas que fueron a Chapín andaban preocupadillos. Y más cuando Joseba Llorente tuvo la brillante idea de marcar el primer gol del Eibar. Se seguía en ascenso pero, quien más quien menos, ya andaba pendiente del Celta y, por qué no decirlo, de una ayudita de 'San Ferrol'.

Pero Oli se dejó de gaitas. A los 17 minutos se sacó de la manga un sensacional disparo al que Julio Iglesias sólo pudo replicar cantando ¡hey! La explosión de júbilo se la pueden imaginar. El Cádiz encarrilaba su ascenso y poco importaba ya el Celta. O el Eibar. Hago un inciso. El portero xerecista tiene puesto en su camiseta el nombre de 'Rouget'. Posiblemente no sienta ninguna devoción por el hijo del impagable doctor Iglesias Puga.

Este fue el principio del fiestorro posterior. El Cádiz dominaba, templaba, mandaba y sentenciaba mediada la segunda mitad. Claro penalti cometido por el 'diputado' Mendoza (se presentó a unas elecciones con Pedro Pacheco) sobre Enrique. Turno para Abraham Paz, 'el hombre tranquilo', natural de El Puerto de Santa María y obviamente, buen amigo de Joaquín. Hace dos años transformó una pena máxima en Las Palmas que supuso salir de esa sima llamada Segunda B. Ayer no fue la excepción. Otro gol y locura en la Tacita de Plata. Nadie podía quitar a "¡ese Cádiz oé!" el derecho a decir: "Señores, que somos de Primera". Fin de partido y fiesta grande. Ahora me acuerdo del gran e inolvidable Manuel Irigoyen, el hombre que se sacó de la manga una liguilla para salvar a su querido Cádiz de un descenso seguro; de Jose González, el entrenador que puso la primera piedra sacando al equipo de un infierno que duró nueve temporadas; de Hugo Vaca, Barla, Husillos, Manolo Canillas, 'el león de la Palmilla', malagueño y cadista de coraz de Kiko Narváez, fino estilista; de Manolito, Chico Linares, Amarillo, Moisés Arteaga, que sigue dando patadas en Chiclana; de Pepe Szendrei que tiene un hijo que es portero en el... Xerez B; de David Vidal, de Héctor Veira, del grandísimo genio llamado Mágico González... todos hicieron grande a "¡ese Cádiz oé" que ha vuelto. ¡País!

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