Un directivo, imputado en un delito continuado de estafa
En la querella se imputa a Josep Cubells y a su socio, el también abogado Juan Carlos Albert, cuatro operaciones inmobiliarias fraudulentas por las que el despacho presuntamente cobró diversas cantidades en concepto de paga y señal, alguna de las cuales no habría sido devuelta tras fracasar la venta.

El directivo del Barcelona Josep Cubells aparece de nuevo como imputado en un delito continuado de estafa que presuntamente cometió al participar junto a su ex socio, el también abogado Juan Carlos Albert, en cuatro operaciones inmobiliarias fraudulentas entre junio y julio de 2003.
En declaraciones a la agencia Efe, Josep Cubells aseguró este sábado, tal y como hizo ante la jueza que lleva el caso, que no ha tenido nada que ver en ninguna de estas supuestas estafas inmobiliarias y que era su socio, Juan Carlos Albert, quien firmaba "todos los contratos" sin tener él conocimiento.
Cubells, responsable de las secciones no profesionales del club, y Albert ya fueron imputados por dos promotores inmobiliarios de Gavá (Barcelona), quienes en junio de 2002 supuestamente pagaron al despacho de abogados que ambos compartían (Albert & Cubells) una importante cantidad en concepto de paga y señal para adquirir una casa en el paseo marítimo de Castelldefels (Barcelona), sobre la que los letrados no tenían derecho alguno.
La nueva denuncia llegó al Juzgado de Instrucción número 4 de Barcelona, quien se inhibió en favor del Juzgado número 33, ante el que se había presentado con anterioridad una querella contra Cubells y Albert por otros cuatro casos de estafa, interpuesta por tres empresarios y una sociedad inmobiliaria, todos ellos representados por el abogado Marc Cucala.
En la querella, a la que ha tenido acceso a Efe, se imputa a los dos abogados cuatro operaciones inmobiliarias fraudulentas por las que el despacho presuntamente cobró diversas cantidades en concepto de paga y señal, alguna de las cuales no habría sido devuelta tras fracasar la venta.
Engaño
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En concreto, los abogados supuestamente ofrecieron a cada uno de los querellantes la posibilidad de adquirir un inmueble (tres fincas en Castelldefels -una de ellas la misma que habrían ofrecido un año antes a dos empresarios inmobiliarios-) y un piso en la calle Floridablanca de Barcelona). Tal y como demuestran los registros de la propiedad, ni Cubells ni Albert tenían derecho alguno sobre el dominio de los citados inmuebles, por lo que no podían trasmitirlos en ningún caso.
Según se argumenta en la querella, Josep Cubells y Juan Carlos Albert "provocaron el engaño aprovechándose de su credibilidad profesional", el primero como directivo del Barcelona y el segundo como síndico en los procedimientos de quiebra de sociedades mercantiles. Según la citada querella, Cubells utilizaba su condición de directivo barcelonista para "tranquilizar" y decir a los querellantes que "tuviesen paciencia" porque él podía garantizarles que su despacho tenía "la plena disponibilidad de las fincas objeto de los contratos".



