Copa del Rey | Betis - Osasuna

Madrid vivió la Feria y San Fermín en un día

Béticos y pamploneses llenaron de fiesta y color la capital.

<b>EUFORIA BÉTICA. </b>Los aficionados verdiblancos expresaron de todas las maneras su confianza en el triunfo.
Aritz Gabilondo
Redactor jefe
Aritz Gabilondo (San Sebastián, 1980) es redactor jefe de fútbol internacional de AS. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, empezó su carrera en El País y desde 2002 trabaja en AS. Ha cubierto Mundiales, Eurocopas y Juegos Olímpicos para este diario. Es comentarista de fútbol internacional en Cadena Ser, Movistar+ y Mediaset.
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El color rojo de Osasuna y el verde y blanco del Betis inundaron ayer las calles de Madrid para dar colorido a una final de Copa a la que no le faltó el ambiente. Los béticos fueron los primeros en aterrizar, puesto que para el mediodía de ayer la mayoría de los aficionados ya se encontraba en la capital demostrando una vez más que se trata de una de las aficiones más ruidosas y forofas de España.

Sus distintivos verdiblancos, en forma de camisetas conmemorativas, bufandas, gorras y banderas se dejaron notar en todos los puntos álgidos de Madrid. La marea verde se extendió por la Plaza Mayor, por la Gran Vía y por la Puerta del Sol y fue tomando rumbo al estadio según se acercaba la hora del pitido inicial. Lopera, Joaquín y su eterno rival, el Sevilla, fueron el centro preferido de los cánticos de los béticos, que los corearon una vez sí y otra también.

No faltó el bullicio ni en el metro. En todos los vagones de la línea 5, la que conduce al Vicente Calderón, se podía palpar la algarabía de los verdiblancos, que no dejaron de animar a su equipo al tiempo que se dirigían al estadio. En total, 35.000 seguidores del Betis, muchos de ellos sin entrada, que demostraron que apoyan hasta el final a los suyos en esta gran temporada realizada.

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La carpa.

La gran mayoría de los osasunistas, por su parte, llegaron directamente a la carpa instalada cerca del Calderón, donde se juntaron y aprovecharon para comer y beber. Otros, eso sí, también quisieron pasear por el centro de Madrid, aunque quedaron en franca minoría ante la masiva afluencia de béticos. En la carpa el calor nas fue impedimento para que fueran calentando motores antes del trascendental choque y, ataviados con la camiseta especial diseñada para esta final, se dirigieron todos en masa hacia el Calderón. Se llegaron a reunir en torno a 10.000 aficionados rojillos y hubo animadas actuaciones que hicieron más ameno las horas previas al partido. Tampoco faltaron en la carpa algunos seguidores del Betis, que se colaron en casa del rival por un instante y que fueron acogidos de tan buena manera que dejaron en evidencia que la final de Copa de ayer fue un alegato al espectáculo. Madrid vivió Feria y San Fermín el mismo día.

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