Laporta echa el freno y da por cerrada la crisis de la junta
El presidente quiere atar a Rijkaard hasta 2009
Alguien debe haberle dicho que terminara con las acusaciones públicas, y Joan Laporta mostró ayer un perfil más relajado que el lunes, cuando arremetió contra Sandro Rosell y los demás directivos dimitidos. El presidente dio por "cerrada" la crisis en la junta y pareció querer recuperar el talante que desde muchos sectores reclamaban para el encargado de gobernar el club. "Los demás temas están cerrados", dijo, en un eufemismo referido a las dimisiones.
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Respecto de Frank Rijkaard, Laporta confirmó que el club ya "trabaja" sobre su renovación, y dejó entrever que el acuerdo podría alcanzarse en breve. "Tenemos plena confianza y Rijkaard está muy a gusto" en el Barça, comentó.
El entrenador tiene contrato en vigor hasta junio de 2007, si ninguna de las dos partes lo denuncia este año, y la propuesta es prorrogarlo hasta 2009, aunque Laporta no ofreció detalles al respecto.



