Segunda | Nàstic 1 - Alavés 0

Bonano estropeó la fiesta

Se tragó un disparo de Iván Ania en el descuento

<b>CHASCO. </b>El Alavés dejó pasar la ocasión en el Nou Estadi Tarragona de asegurarse el ascenso a Primera.
Javier Lekuona
Colaborador de As
Licenciado Periodismo Universidad Complutense de Madrid. Ha trabajado en Radio El País, Gaur Express, SER Miranda, SER Vitoria y Canal Gasteiz Televisión, como colaborador
Actualizado a

La plaza de la Virgen Blanca no se llenará hoy a las siete de la tarde para recibir a un Alavés de Primera División. La recepción prevista por el club vitoriano tendrá que esperar, ya que, en el mejor de los casos, el ascenso podría llegar por la noche si pierden Recreativo y Éibar sus respectivos duelos. El conjunto vitoriano se suicidó ayer en Tarragona jugando desde el minuto 34 con diez hombres y encajando un gol, en tiempo de prolongación, digno de cualquier programa de vídeos cómicos.

El encuentro arrancó con dos filosofías claramente diferenciadas. El Nàstic llevaba la iniciativa y el Alavés le esperaba agazapado para salir al contragolpe. Chuchi Cos echó de menos a sus dos arietes (Bodipo y Rubén Navarro) que cumplían un encuentro de sanción. De hecho, aún contando con Epitié y Kiko en el banquillo, prefirió reciclar a sus centrocampistas ofensivos para desempeñar la labor de delanteros.

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No le salieron mal las cosas al técnico del Alavés, pues De Lucas estuvo a punto de marcar en dos ocasiones (minutos 13 y 15). El Nàstic también creaba peligro entrando por las bandas a través de Codina y Cuéllar y colgando balones a Bolo. Y Abel hacía daño en las jugadas de estrategia y los lanzamientos de falta. En el minuto 34, Coromina cometió un error mayúsculo al ir con todo en una entrada a destiempo. El lateral, que había visto una cartulina amarilla 18 minutos antes, fue expulsado y dejó a su equipo con diez efectivos.

Paradójicamente, dando la razón a Helenio Herrera, el conjunto vasco jugó mejor en la segunda parte y Carpintero estuvo a punto de aprovechar una magnífico pase de De Lucas. Pero Valencia, que ayer estuvo muy atento y afortunado, desbarató la ocasión enviando el esférico a córner. El Nàstic, que sólo se jugaba la honra, siguió acechando la portería de Bonano y creando ocasiones. Cuando los de Piterman parecían conformarse con el empate, llegó el gol de Iván Ania. El jugador del Nàstic disparó sin demasiado convencimiento desde fuera del área y se encontró con un gol de fortuna, pues Bonano calculó mal, pensó que el esférico se iba fuera, y acabó encajando un tanto ridículo al dejar pasar el balón inocentemente.

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