César: "Figo me sigue llamando cada semana"
El luso le lesionó en la primera vuelta de la Liga.

Mientras todos los futbolistas piensan ya en las vacaciones, César Jiménez mira el tiempo de otro modo: hace pocos días que corre sobre el campo y ya calcula cuánto le queda hasta la próxima pretemporada. "Entonces quiero estar a tope, que esto no afecte a más de una temporada". Su objetivo no sabe de veranos, después de haber pasado los últimos cuatro meses parado, con la rodilla hecha cisco por una patada de Luis Figo: "Figo aún me llama; para él también debió ser duro".
El central regresó el pasado verano a Zaragoza tras dos años en el Almería. Quedó a la sombra de Milito y Álvaro, e incluso Víctor prefirió en Villarreal, donde faltó el argentino, a Capi, un estirado chico del filial. Entonces, el día de la gran oportunidad, precisamente en el Bernabéu (César es abulense y jugó en el Madrid juvenil y en el filial), ocurrió la lesión. Era el minuto 22: "No sentí nada. Un golpe y nada más, ni siquiera dolor. Cuando me sacaron del campo en camilla sí que pensé: '¿Cómo me puede pasar esto?", recuerda. De ahí, el partido derivó en el escándalo arbitral y el ruido creció en Zaragoza. Figo viajó a la capital aragonesa esa semana para visitarlo, y el club de Alfonso Soláns obvió cualquier protesta. César se mantuvo ajeno a aspavientos, pero el asunto generó la atención proporcional a un artista madridista: "No pensé en quién me había lesionado, sino en volver. Nada más".
César ha pasado estos meses sin fútbol, pero animado y sereno. Ya asoma a la luz: "Todas las pruebas indican que la rodilla ha recuperado perfectamente y lo único es la ansiedad: veo a mis compañeros y, aunque sé que no puedo, me dan ganas de irme a pegarle a la pelota".
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"Esa foto me impresionó"
"Cuando vi la foto que publicó AS, me impresionó mucho", confiesa César. Extrañamente, su memoria no asocia dolor a la acción, pero verla lo conmueve: "La rodilla se deforma, casi da miedo al verla", dice.




