Primera | Zaragoza - Real Madrid

César: "Figo me sigue llamando cada semana"

El luso le lesionó en la primera vuelta de la Liga.

<b>EN EL DIQUE SECO. </b>Desde el 16 de enero, cuando lo lesionó Figo, César sólo piensa en el regreso.
Mario Ornat
Redacción de AS
Actualizado a

Mientras todos los futbolistas piensan ya en las vacaciones, César Jiménez mira el tiempo de otro modo: hace pocos días que corre sobre el campo y ya calcula cuánto le queda hasta la próxima pretemporada. "Entonces quiero estar a tope, que esto no afecte a más de una temporada". Su objetivo no sabe de veranos, después de haber pasado los últimos cuatro meses parado, con la rodilla hecha cisco por una patada de Luis Figo: "Figo aún me llama; para él también debió ser duro".

El central regresó el pasado verano a Zaragoza tras dos años en el Almería. Quedó a la sombra de Milito y Álvaro, e incluso Víctor prefirió en Villarreal, donde faltó el argentino, a Capi, un estirado chico del filial. Entonces, el día de la gran oportunidad, precisamente en el Bernabéu (César es abulense y jugó en el Madrid juvenil y en el filial), ocurrió la lesión. Era el minuto 22: "No sentí nada. Un golpe y nada más, ni siquiera dolor. Cuando me sacaron del campo en camilla sí que pensé: '¿Cómo me puede pasar esto?", recuerda. De ahí, el partido derivó en el escándalo arbitral y el ruido creció en Zaragoza. Figo viajó a la capital aragonesa esa semana para visitarlo, y el club de Alfonso Soláns obvió cualquier protesta. César se mantuvo ajeno a aspavientos, pero el asunto generó la atención proporcional a un artista madridista: "No pensé en quién me había lesionado, sino en volver. Nada más".

César ha pasado estos meses sin fútbol, pero animado y sereno. Ya asoma a la luz: "Todas las pruebas indican que la rodilla ha recuperado perfectamente y lo único es la ansiedad: veo a mis compañeros y, aunque sé que no puedo, me dan ganas de irme a pegarle a la pelota".

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"Esa foto me impresionó"

"Cuando vi la foto que publicó AS, me impresionó mucho", confiesa César. Extrañamente, su memoria no asocia dolor a la acción, pero verla lo conmueve: "La rodilla se deforma, casi da miedo al verla", dice.

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