Gento, mano de santo
La Galerna del Cantábrico dio suerte a Benítez, que ayer se doctoró del todo en Europa. Quizá el contacto con Gento, que fue invitado a tocar el trofeo antes del encuentro, hizo que la copa se decantase por los españoles, encarnados en Benítez, pero que ayer apoyaron en todos los hogares un mismo color: el de los 'reds'.


Un éxito con Benítez como protagonista. El Liverpool, empujado por un espíritu indomable, conquistó su quinta Copa de Europa en Estambul. El Milán, aspirante a la séptima, se quedó helado. Gento, que la víspera visitó el cuartel general del Liverpool, llevó la suerte a los chicos de Rafa Benítez, que anoche se doctoró con un planteamiento valiente, con su capacidad para levantar a un equipo de sus propias cenizas y con la Copa de Europa. Benítez es campeón de Europa y Maldini se tiene que conformar con los cuatro. Cinco tiene el Liverpool, que escala posiciones.
Las supersticiones tuvieron su papel. Gianluca Vialli, ex jugador del Sampdoria, Juventus y Chelsea, dijo la víspera que el Milán era el favorito, pero que las supersticiones también cuentan: "El Liverpool ganó su última Copa de Europa en 1984, el mismo año en que el Príncipe de Gales, Carlos de Inglaterra, contrajo matrimonio con Diana Spencer. Este año Carlos se ha vuelto a casar, y toca ganar otra Copa de Europa". La entrega, el espíritu indomable del Liverpool, les llevó a remontar y a llevar el partido a la lotería de los penaltis, y les tocó el gordo de salir vencedores.
Sacchi vio perder a su Milán con Gento de testigo. La UEFA quiso compartir el reportaje de AS e invitó a Gento a bajar al césped del estadio Atatürk para que Maldini le entregara su camiseta. La Galerna aceptó el ofrecimiento gustosamente y luego vio el partido en el palco como primer representante del Real Madrid junto a Carlos Alberto Parreira, seleccionador de Brasil. Del Real también acudió Butragueño, y Arrigo Sacchi, que tiene el corazón del Milán y la cabeza del Madrid. Perdió con el corazón y con la cabeza, porque el título fue para el Liverpool, club en el que nunca estuvo Sacchi.
El cambio de cara de Berlusconi. Silvio Berlusconi, el patrón del Milán y primer ministro de Italia, llegó a la capital turca en la mañana de ayer. Se entrevistó con el Primer ministro turco y en la rueda de Prensa posterior afirmó que "los jugadores del Milán tienen la orden de ganar el partido. Saben que el pueblo turco está con ellos y no quieren fallar. Yo mismo les he dado instrucciones para que conquisten la Copa de Europa". Berlusconi, pese a que han pasado casi quince años desde que accedió a la presidencia del Milán, tiene ahora menos arrugas y más pelo que entonces. Por la noche ya era el de siempre. Había perdido pelo y le habían salido arrugas. El Liverpool, la fuerza absoluta de la naturaleza, había podido con la ingeniería de los quirófanos.
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El Liverpool recuperó su estilo. Rafa Benítez ya tiene una Copa de Europa. Es el doctorado. Militó el Real Madrid, club en el que entrenó al segundo equipo. Ahora su cotización se ha disparado, y aún le quedan cuatro años más de contrato con el Liverpool. El entrenador madrileño ha puesto una pica en Flandes y ha recuperado para el equipo de la ciudad de los Beatles ese espíritu que nunca debió perder durante estos años de penurias. Anoche resucitó el Liverpool y murió el todopoderoso Milán.
El fútbol volvió a reencontrarse. Los dos últimos campeones continentales de selecciones, Grecia, y de clubes, el Oporto, lo fueron dándole la espalda al fútbol. Anoche, en Estambul, el fútbol recuperó lo que es suyo: la emoción, la tensión, la pasión... lo hizo gracias a dos equipos, el Milán y el Liverpool, que apostaron por el buen juego en todo momento, en un choque que se recordará entre los mejores de la historia de la Copa de Europa precisamente en la noche en la que cumplía su 50 aniversario.



