Se olvidaron de Sergio Sánchez

Era un día especial para Ángel Torres, que quería celebrar a lo grande la permanencia del Getafe en Primera. El día de la Real, el presidente se llevó una gran decepción por la actitud del público, que abandonó el campo diez minutos antes de que concluyera el partido para ver el duelo entre Valencia y Barcelona que dirimía la Liga. Tal fue su decepción que amenazó con dejar su cargo. No se le había dado la suficiente trascendencia a este logro, pensaba. Así que montó una gran fiesta en el Coliséum, un homenaje al Getafe y a su afición que, ésta vez sí, resultó todo un éxito. Se pusieron los mejores goles del año en las pantallas gigantes (Gica al Barça, Nano de chilena ante el Málaga o Pernía frente al Betis). Se reprodujo a todo volumen la nueva versión del himno del Getafe, cantado por los propios jugadores. Los futbolistas fueron saliendo uno a uno nombrados por el periodista Roberto Gómez, que, por cierto, tuvo un desliz y se olvidó de Sergio Sánchez. Vivar Dorado, como capitán del equipo, habló ante la afición y les dio las gracias por todo. Quique fue manteado y Gica aclamado con gritos para que continúe una temporada más. Y la fiesta concluyó con fuegos artificiales que hicieron sonreír a los 14.000 seguidores que había en las gradas, incluido, por supuesto, Ángel Torres.



