Primera | Real Madrid

Un '5' a la uruguaya, agresivo, fuerte y con madera de líder

Ha ofrecido un gran nivel en los tres años que lleva con Osasuna.

<b>¿FUTUROS COMPAÑEROS? </b>Gravesen se midió a Pablo García en un Dinamarca-Uruguay del Mundial 2002.
Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

El gran Obdulio Varela en los años 50, Néstor Gonçalvez en los 60 o Montero Castillo más tarde serán siempre referencia histórica no sólo del fútbol uruguayo sino de un puesto esencial en el fútbol rioplatense, tanto uruguayo como argentino. El "cinco", el mediocentro que manda en el juego y en el balón, el líder que se coloca por delante de la defensa y desde allí se convierte en el eje de todo. Como hoy Pablo García, que demostró que sólo necesitaba continuidad para triunfar. Mediocentro agresivo, jamás se arruga, lee muy bien los partidos y además juega. Distribuye bien el balón e incluso tiene un excelente disparo desde media distancia, como ya demostró al mundo en aquel golazo de libre directo a Argentina en la final del Mundial Sub-20 de Malasia en 1997. Ya era entonces el líder de Uruguay, e incluso todavía no había jugado en ningún equipo grande.

Nació hace 28 años en las afueras de Montevideo, y antes de llegar al Atlético de Madrid empezó en el Montevideo Wanderers, cuna del gran Francescoli. Cedido primero al Valladolid y después a Peñarol, no anduvo bien en su primera aparición en un grande uruguayo pero fichó por el Milan sin haberse consolidado en primera en España. Sorprendente, desde luego, aunque el tiempo ha demostrado que había un fenomenal futbolista necesitado de continuidad.

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Un problema con el pasaporte le frenó demasiado en los primeros meses en el Milan, en una temporada difícil y de transición con el turco Fatih Therim en el banquillo. La cesión al Venecia le vino bien. Un equipo en busca de la permanencia, en un fútbol muy duro en el que lucir sus condiciones. Un estilo similar al de la selección uruguaya, que llevó al Mundial 2002 a ocho representantes del calcio con Pablo García, Recoba y Montero como abanderados. Pablo García jugó los tres partidos completos del Mundial, por supuesto.

Indiscutible ya mucho antes en la selección, ni extraña que se haya convertido en el nuevo ídolo de Osasuna ni tampoco que sea casi siempre el mejor de la celeste desde hace tiempo. Lleva tres temporadas rindiendo a un gran nivel, y por fin se ha convertido en objeto de deseo. De momento es el mejor mediocentro de la Liga española, que no es poco. Un cinco de lujo, un cacique a la uruguaya. Un futbolista codiciado y que merece dar el salto a un grande.

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