Xisco y Generelo le ponen nombre a un empate vacío
Hicieron dos cada uno, pero el punto no le sirvió a nadie

El Zaragoza y el Deportivo se quedaron sin nada. Sin Europa, que suponía la última discusión posible, el argumento postrero, más o menos real, en este final de temporada. Se quedaron con un punto sin utilidad, salvo la meramente estadística, porque un punto no lleva a ninguna parte. Las alegrías de los dos fueron parciales: la de Xisco, un chico que acaba de llegar y que ayer hizo dos goles, aprovechando la verbena de la paloma que montó el Zaragoza en su área para honrar a San Isidro. Se dio un alegrón y puso al Zaragoza en la pared, 0-2 en casa y la gente de uñas porque su equipo daba repelús. Luego Generelo, otro que ha encontrado definitivamente su sitio, empató, pero el Zaragoza se quedó corto.
La primera parte y la segunda no se parecieron en nada, salvo en la simetría relativa de los goles de dos chicos jóvenes. Al principio el Deportivo hizo de su colocación, de un cierto orden, el argumento fundamental de su superioridad. Cerró caminos y el Zaragoza, que tenía una de esas tardes en las que no hubiera acabado un crucigrama ni a tiros, se perdió con la pelota en los pies, empezó a jugar un fútbol moroso, de aquí para allá pero sin intención cierta o reconocible, en horizontal. Luego fue hacia atrás y se encontró que su retaguardia había desertado. Una juerga es lo que había en el área.
El 0-1 fue la jugada tonta del año. Pelotazo al frente del Depor a por el que corrió Munitis, que persigue todo y a todos; Ponzio y Álvaro se enredaron solos, sin decidirse a la cesión. Se la llevó Munitis, centró, remató Xisco contra Milito, que había llegado bufando con la manguera... La pelota se levantó, Xisco la tocó de cabeza y a Luis, descolocado e inhábil, le pasó por arriba. Tocó el larguero, le rebotó en la espalda y entró. El 0-2 vino en otro centro que dejó al aire a la zaga y que Xisco depositó en el gol con aire funcionarial. La Romareda ardió contra Luis.
El Deportivo se puso comodón, a pasar la tarde, pero el Zaragoza que salió del descanso salió a defender la dignidad, lo único que le quedaba. Apretó el acelerador y Generelo, de un pelotazo raso en el balcón del área, descontó uno. En esas se fue expulsado Coloccini en otra jugada estúpida y el Depor, con diez, tuvo que replegarse. No le costó nada, las costumbres son así. Poco después Generelo, otra vez, remató con pie de cirujano el empate. Y luego, el Zaragoza ya no pudo más. El Depor se fió a alguna contra de Luque, pero nada. Empate vacío.
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El detalle: la cantera enseña la cara
Los goles de Xisco fueron los primeros anotados por un canterano del Deportivo en siete años (sin contar a Fran, claro). Xisco debutó la semana pasada y ayer fue titular y estrella. Irureta lo quitó por cansancio.




