Copa del Rey | Betis - Osasuna

Final en el Calderón

Ayer lo decidió la Federación. El Betis quería el Bernabéu y Osasuna, Mestalla

<b>UN ÍDOLO. </b>Pablo García, que en la imagen firma un autógrafo a un aficionado, fue de los más destacados de Osasuna en el Calderón.
Aritz Gabilondo
Redactor jefe
Aritz Gabilondo (San Sebastián, 1980) es redactor jefe de fútbol internacional de AS. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, empezó su carrera en El País y desde 2002 trabaja en AS. Ha cubierto Mundiales, Eurocopas y Juegos Olímpicos para este diario. Es comentarista de fútbol internacional en Cadena Ser, Movistar+ y Mediaset.
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Tras dos horas y media de reunión entre Patxi Izco, presidente de Osasuna, Juan Luis Aguado, portavoz del Consejo de Administración del Betis, y miembros de la Federación Española de Fútbol, el escenario elegido para acoger la final de Copa fue el Vicente Calderón. Un debate que se hizo más largo de lo esperado pues las pretensiones de unos y otros chocaron en un principio, lo que obligó a optar por la medida que más fuerte venía sonando y que ambos equipos conservaban como última opción en sus carpetas. Un estadio, el Calderón, con 54.851 localidades, que albergará a ambas aficiones y que será destino final de dos auténticas mareas de entusiastas aficionados, cada una procedente de una punta de España, equivalentes al norte y al sur del país.

Osasuna quería jugar en Valencia, concretamente en Mestalla. Pese a que el desplazamiento es más largo que el que le conducirá a Madrid (532 frente a 448 kilómetros), la afición se iba a sentir más cómoda que en la capital, según el propio presidente Izco: "Entiendo que nuestra gente se iba a desplazar mucho más a gusto a Valencia y que allí nos íbamos a encontrar mejor, pero no ha podido ser". Y no pudo ser, entre otras cosas, porque pocos días antes, el 4 y el 8 de junio, la Selección jugará encuentros en Mestalla con los consiguientes perjuicios para la final. "Ellos han hecho hincapié en jugar en Valencia, pero entre que la Selección juega esos días y que el desplazamiento nos venía peor, hemos decidido buscar una alternativa", explicó Juan Luis Aguado.

Otros campos.

Una de esas alternativas era la de Barcelona, que rápidamente quedó descartada ante la coincidencia en las fechas con el Gran Premio de Catalunya de motociclismo. "Los béticos tenemos una colonia importante de inmigrantes en Barcelona, -reseñó Aguado- pero hemos conectado con las cadenas hoteleras y prácticamente no aceptan reservas, lo que ha descartado esta posibilidad". En este punto se habló incluso del estadio de La Cartuja, en Sevilla, pero Osasuna no dio su visto bueno al entender que se vería afectado deportivamente.

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Así, todas las miradas se centraron en Madrid. El sueño del Betis era jugar en el Bernabéu, dado su gran aforo y el aluvión de gente dispuesta a desplazarse desde Sevilla, en torno a las 50.000. El problema es que durante el mes de junio el recinto madridista va a llevar a cabo una serie de reformas y obras que le impiden ser la sede. Ante esta disyuntiva, el Calderón cobró todo el protagonismo, hasta el punto de convencer a ambas partes y convertirse en el campo elegido para albergar la final. "Madrid es un punto equidistante para ambos conjuntos y el Calderón era la única vía posible de solución", resumió Izco; "Tendremos que adaptarnos a los asientos que tiene y, desgraciadamente, muchos béticos se van a tener que quedar sin ver el partido desde la grada", se lamentó Aguado.

Una alternativa de segunda mano con un regusto amargo para ambas entidades, que se repartirán equitativamente las entradas, a razón de 20.000 por club. El resto queda en manos de la Federación, para que las expenda en taquillas y las facilite a esponsors y patrocinadores.

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