Potencia asombrosa, poco táctico táctico

Centrocampista ofensivo de pura potencia, Essien necesita un mediocentro por detrás por su escaso rigor táctico pero puede resultar devastador para el rival si tiene libertad. Ha marcado nueve goles en el Lyon esta temporada, e incluso jugó varios partidos como defensa central por la plaga de lesiones. Ser capaz de cumplir como defensa pero no como mediocentro defensivo es una de las grandes paradojas de este portento físico que el Lyon descubrió del Bastia y en su día tuvo un pie en el Manchester United.
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Tiene muchas virtudes pero también defectos. Su llegada permanente al área rival por cualquier lado le convierte en uno de los mejores centrocampistas ofensivos del fútbol francés. Le falta elegancia, tampoco tiene mucha técnica, no le veremos grandes regates ni destellos de clase. Todo ello lo suple con una potencia asombrosa, similar a la del primer Karembeu. Así es Essien, nada de calma con la pelota, lejos del estilo Makelele de recuperación y toque en corto.
Lo de Essien es otra cosa, muy útil con Diarra por detrás y con un técnico como Le Guen capaz de juntar en un equipo hasta seis futbolistas de ataque. Con libertad, el ghanés se convierte en un arma permanente. Y tiene aún 22 años, su gran aval. Su polivalencia sirvió para darle a conocer y con Ghana triunfó en una Copa de África Sub-17. Luego debutó como lateral en el Liberty de Accra hasta que le pusieron de recuperador. Al final, Le Guen dio con la tecla y le ha convertido en pieza codiciada. El técnico se marcha del club como un triunfador y parece que Essien seguirá idéntico camino.



