Copa del Rey | Athletic - Betis

Doblas, estilo Esnaola

Los béticos viejos y los viejos béticos que vivieron la final del Calderón, el 25-J-1977, se hicieron ayer más jóvenes gracias a Doblas, el portero salvador al que entrena el guardameta más importante en la historia del Betis: José Ramón Esnaola, el vasco de Andoain que le dijo "Lo siento" a Iríbar.

Santi Ezquerro falló el penalti decisivo.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

De vasco a vasco. Hace 28 años, en el Vicente Calderón, un vasco de Andoain, José Ramón Esnaola Larburu, entonces portero de la sucursal que la Virgen del Rocío tiene abierta en el barrio bético de Heliópolis, le dijo "Lo siento" a otro guipuzcoano de Zarautz: José Angel Iríbar Cortajarena, llamado El Chopo, portero entonces de la sucursal que Altos Hornos de Vizcaya tiene en la leonera de San Mamés. Tras ganar la I Copa del Rey para el Betis, al cazar un penalti lanzado por Iríbar (al que el de Andoain había batido antes)J. R. Esnaola tocó candorosamente la zarpa de acero del portero más legendario del Athletic de Bilbao y de la selección española... y no recibió respuesta. ¿Nada de nada? "Nada: Iríbar no dijo nada. Pero un rato como ése, perdiendo una final en penaltis de esa manera, siempre es un mal rato para un portero: y más para uno como Iríbar", recuerda y disculpa hoy J. R. Esnaola. Vasco: muy vasco.

La Virgen del Rocío. Tras el saludo unidimensional de aquella noche bruja, Esnaola, el vasco de Andoain fue a retratarse con la Copa del Rey en la mano y con la Virgen del Rocío al cuello. Y como por ensalmo, el Chopo que creció para el fútbol en la playa de Zarautz empezó a menguar aquel mismo día. El cruce de intimidad guipuzcoana, al calor de la noche ardiente del`Calderón nos refina lo que pasó aquella noche y tantas veces que jugaba el Er Beti: que ganó el estilo, con un tambor y una estampa de Gordillo, o perdón, del Rocío (aquella noche misteriosa, Rafael Gordillo Vázquez no vistió la verdiblanca, porque había jugado la Copa con el filial, el Betis Deportivo. Y Anzarda, que iba lesionado, se reventó la rodilla de paisano, en la vuelta triunfal con la Copa.

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De vasco a sevillano. El vasco José Ramón Esnaola, es quien entrena en la Ciudad Deportiva Ruiz de Lopera a Toni Doblas Santana, de Sevilla, y que ayer sí se abrazó y saludó con Iñaki Lafuente Sancha, de Barakaldo. Simetría: Iríbar es el maestro de Lafuente. Después, Doblas paró los penaltis salvadores del Betis a Del Horno y Ezquerro. Qué curioso: cuando las carretas del Rocío invaden todos los camininos de Andalucía, rumbo a los pies de la Blanca Paloma. ¿Ha dicho usted que la Virgen del Rocío tiene sucursal abierta en Heliópolis? Bueno, pues ayer le tocaba abrir Hermandad en San Mamés. Ay, José Angel Iríbar, hijo de una emperatriz, los penaltis de las copas del Betis no se han hecho para ti...

De Joaquín a Benítez. Y ahora que el Betis, Er Beti, el Real Betis Balompié, se mete en la segunda final copera de la Era Lopera, los que quedamos aquí aún nos acordamos de la noche bruja del Calderón, porque la vivimos, aquella noche en la que Esnaola le dijo "Lo Siento" a Iríbar, como Doblas se lo ha dicho a toda la leonera rugiente de San Mamés. En la jungla de las ikurriñas, nos acordamos del genio de Jerez, Antonio Benítez, de Fernando Terremoto y del Paula, que jugó como toreaba Rafael de Paula y que se quitó las botas para no tirar penaltis: bastante había sufrido con cierto gol de Dani. Nos acordamos de Benítez porque Joaquín Sánchez, del Puerto de Santa María, retrató a Iraola con un regate que éste no va a olvidar mientras viva. Volvemos a acordarnos de Esnaola, que dijo que "ir de víctima siempre es un plus". Eso, cuando las carretas ya van para el Rocío. Eso fue lo que pasó aquella noche y esta noche: que ganó el estilo.

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